30 de junio 2006 - 00:00

Cupones bursátiles

Teníamos preparada una columna acerca del extraño fenómeno que se está viendo en el mundo y con perfiles más especiales en nuestro medio. El boom inmobiliario, la falta de incentivos y atractivos de activos de fácil liquidez, que convierten a los más ilíquidos en polo de atracción inusitada. Y con el riesgo cierto de estar inflando tremenda «burbuja», por simple abarrotar de demanda que juega a la suba de precios, ignorando los valores. Pero nos pareció que no podíamos evadirnos del asunto que será motivo de parálisis de la vida argentina del día de hoy. En este mismo momento, muchos lectores estarán dando lectura a esta columna... mientras tienen conectado el televisor, con las previas del partido. Acaso, muchos otros dejen el diario guardado para leerlo recién muy entrado el día, pasados los efluvios del encuentro con Alemania...

Entonces decidimos postergar hasta el lunes las otras disquisiciones respecto del fenómeno de las inversiones. Y nos preguntamos hasta qué punto el fútbol podrá hoy «matar» a la rueda bursátil. No nos imaginamos a cuánto llegará el total de efectivo en acciones, sabiendo que días atrás el recuento no pasó de los $ 27 millones y cuando el partido se jugaba a partir de las 16 (en un encuentro menos apasionante). Esta vez el Mundial le pega un pelotazo en pleno mentón al mercado, puesto que se inicia a las 12 y desde bastante antes -con expectativas- y bastante después, con alegría o bronca, gobernará la mente de la mayoría de los participantes. Tanto operadores profesionales como inversores están en un viernes con la cabeza en otra cosa: absolutamente. Tal es el modo en que la pelota se engulle a las demás actividades.  


Son momentos donde si se quiere hablar a alguna empresa con ciertos directivos, una señorita le responderá que «el señor Fulano está en una reunión...». Muchos otros llamados, puede pasar bastante en nuestro ambiente, serán contestados con un: «el señor Mengano no viene hasta el lunes» (o, directamente, será atendido por un lacónico contestador automático. Pues la señorita también se tomó el derecho a ver el partido).

¿Habrá Bolsa este viernes? Pensamos en la posibilidad de suspender la rueda, ante lo que pueda ser un terreno desértico, pero no nos cabe que se llegue a tal extremo. La Bolsa no puede, ni debe, cerrar nunca y solamente encaja lo admisible: si se producen noticias «catástrofe» de verdad. Quizá alguno nos diga que, dado el poder que tomó el fútbol, el partido ingresa en tal categoría.

Absurdo. Aunque en nuestro léxico argentino las palabras « absurdo» e «imposible» han sido eliminadas, por nuestro historial.

Veremos después de las 17 qué es lo que se hizo, con el único flanco a favor que el índice de hoy: es el que marca al mes y al semestre. Quizá esto anime.

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