17 de octubre 2006 - 00:00

Cupones bursátiles

Reflotar lo que estaba hundido desde la primera mitad de los 70 -ahora, la Ley de Abastecimiento- posiblemente ratifique una vez más que se está ante un elenco gobernante cuya mayoría de integrantes tiene todo el pasado por delante. Los que vivieron la aplicación de tal medida pueden tratar de revivirlo a pura memoria. Los más jóvenes, bien harían en consultar y no con libros sino -simplemente- con la colección de diarios de aquel entonces. Salvo que los libros estén bien elegidos, descartando las obras que poseen, y como muchas que andan en danza, un claro sesgo a falsear la historia real y los acontecimientos.

Con causas bien a la vista y que no tienen que ver con ningún tipo de manipuleo -como el alza del trigo ahora- o sin ellas, todo da igual: seguir embotellando inflación, crear precios virtuales y ya con la meta bien definida y declarada, de aguantar por todo 2007. Vamos hacia un tradicionalmente denominado «cuello de botella», el entrechocar de los tironeos salariales (que no se quedarán mansos) junto a otras variables en movimiento, sobre los costos.

Mientras que ante los mal denominados «acuerdos» renovados, tímidamente los empresarios quisieron dejar asentado que si las demás variables -como salarios- se mantienen en caja.

Las amenazas concretas, donde se incluye «la prisión», ayudan a hacer más turbio el porvenir (ya con un presente que se complica semana tras semana). Y si hay capital que se anime a llegar, esto se radica en activos de fácil liquidez y que permiten arbitrar dólar/pesos para hacer las diferencias. Es soñar demasiado que porque exista un interés por los bonos, de allí derive alguna muestra de confianza en el conjunto económico: la «confianza» se limita a esos papeles (como debe ser).  


Cuesta ver al indicador bursátil nacional siendo ahora vagón nítido de cola entre los de la nómina comparable, acaso de tal diferencia con otros se puede encontrar el imán -como con los bonos- para que se arme algún movimiento. Pero, esto no variará el escenario de fondo de no poseer capital de riesgo puesto en dosis aconsejables, y sostenida, que respondan a lo exterior y a lo doméstico. Se está en una zona curiosa donde se debe tener cuidado si el mercado baja, como si sube y repunta. La condición de un buen «tiempista», la sintonía fina, la sensibilidad al mercado, es indispensable en la mochila del inversor/operador actual. Y más todavía a medida que avancemos y ya se haga mucho más denso, agresivo, complejo, todo el panorama político que habrá de gobernar el ejercicio siguiente. Por lo pronto, en casi diez meses nuestro mercado ha dicho su verdad (a quienes sepan leerla).

Te puede interesar