27 de octubre 2006 - 00:00

Cupones bursátiles

Y la semana se la ganó la Bolsa. Y las acciones. Por lo que esta columna puede retornar a su función primordial, sin tener que alejarse tanto a recorrer temas vinculados.

Recuerda el lector que a lo largo de la pasada etapa, habíamos hecho hincapié en lo que apenas era «señal de vida» del mercado, al superarse un cúmulo de negocios a través de algunas ruedas consecutivas. Al adosarle el ranking de los recintos regionales, viendo de qué triste modo el índice Merval cerraba la nómina (apenas con 10% de alza, en diez meses casi) y unas tres veces abajo del mejor, México, aparecía una aleación que tal vez pudiera ejercer algún atractivo para carteras del exterior y algunas locales. Era necesario unir, zurciendo, armar una tela donde no faltaban los costurones, pero como para que se abriera «un pasadizo en lo que parece una gran muralla, inexpugnable...» (la metáfora utilizada).

Esperando por el lunes y ver si la señal de vida dejaba ya algún otro movimiento adicional, nos recibió el baldazo helado del lunes. Un recinto penando, otra vez volviendo a primera marcha, decayendo en volumen y dejando el curioso número de «0,00» para el resultado del Merval, en porcentaje. Los demás habían conseguido una rueda bastante entonada y por aquí, otra vez arroz...

El martes, el ánimo consiguió elevarse un tanto, con un puente hacia el viernes previo y dejando en un paréntesis el pálido resultado del lunes. Se estaba nuevamente ante el delgado pasadizo, que el miércoles debía optar por definir frente a un camino que se bifurcaba: si tomar por el gastado esquema muchas veces visto en el segundo semestre, o hacerse más fuerte todavía en un repunte con apoyatura.  


... Y resultó el miércoles día de vinos y de rosas, como una «remake» de ruedas añejas en semanas de abril y mayo. Ver un resumen con más de $ 90 millones de efectivo y con el Merval trepando casi 2,5% (dejando muy lejos a los referentes habituales) forjaba una rueda excepcional para insertar en estos tiempos. Y se merece el marco -por el momento- aunque lo ideal es que después de un tiempo haya que mencionar el miércoles 25 como la «rueda bisagra» que hizo variar el fondo del mercado, a dos meses del final de 2006. Para esto falta bastante, habrá que ver de qué modo se sostiene la corriente de toma de posiciones. Y de qué forma se solventan las tomas de utilidad, que habrán de arreciar si persiste la mejora. Y es que lo más difícil para cambiar un movimiento, hacia los dos lados, son las primeras líneas, porque todavía quedan muchos con dudas razonables y habituados a que todo resulte solamente fugaz. Cuando la Bolsa se desploma, después de un ciclo alcista, al comienzo todavía hay gran resistencia (de los que llegaron últimos) y a la inversa, también. Pero hay una chance.

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