8 de febrero 2007 - 00:00

Cupones bursátiles

Una impensable erupción de febrero, justo en el día donde dábamos ciertos perfiles estadísticos acerca del segundo período anual y destacando dos cuestiones. Por una parte, que la paridad de ejercicios con alzas y con bajas -ocho para cada una-no dejaba conclusión alguna sobre los resultados de febrero en el mercado. Segundo, que aparecía cierta señal respecto de lo que hubiera sucedido con los meses de enero, derivando en el efecto sobre febrero. Y varias veces se podía observar que a un primer mes bajista, flojo, lo había sucedido un segundo período -febrero- levantando índice y ánimos de nuestro mercado. Simple relación, por supuesto muy falible, pero que dejaba alguna chance en este presente por haber resultado negativo enero de 2007.

Al menos, decíamos, no habrá que estar corriendo grandes riesgos por suculentas «tomas de utilidad», como cuando en el primer mes se han dado resultados bien favorables. Y así fue que en la rueda del martes sobrevino una lluvia de operaciones sobre la Bolsa, que abordó de lleno a todas las especies cotizantes. Partiendo de totales generales en franca suba, hasta los $ 706 millones, las acciones se quedaron con regia porción de $ 105 millones. Nada que ver, absolutamente desconectado de lo inmediato anterior. Y sin haber novedades a la vista en tal día, salvo la aparición del índice de la inflación proveniente del nuevo INDEK, en medio de una polémica nacional y con irónicas alusiones a un indicador que hasta salió más bajo que el ya muy bajo que se decía como versión oficial. Típico de estos gobernantes, ya muy burdo por lo reiterado: cuando en algún asunto se les discute algo, terminan por reafirmarlo y hacerlo todavía peor, más acentuado. Como queriendo demostrar quién es el «patrón de la vereda».

Entonces, si 1,2% ya era muy discutible y polémico, enviaron 1,1%. Pueril.  


Bueno, pero el caso es que en tal día se vino la avalancha de órdenes y llovió sopa sobre la Bolsa. Ninguna especie estaba con un tenedor en la mano, cada segmento se pudo llevar lo suyo. Tan explosivo como extraño, tan sin sustento -porque durante el martes afuera no pasaba nada- como para ver hasta dónde tendría andamiaje el impulso, para sostener ritmo y poder asumir embates firmes de oferta. Se pareció mucho a un movimiento acordado -para no decir ordenado- donde las carteras debían irrumpir en el mismo día donde surgiera el índice oficial. Algo así como el mercado respaldando lo que venía resultando un controvertido nuevo caso de enchastre sobre la credibilidad. Se verá cómo continúa este sorpresivo cambio de actitudes, mancomunadas, que se llevó todo por delante un martes 6 de febrero.

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