8 de marzo 2007 - 00:00

Cupones bursátiles

«No es difícil encontrar a gente inteligente, algunos de ellos con currículum verdaderamente impresionante. Pero, el éxito de largo plazo tiene que ver con algo más allá de la inteligencia y los resultados del corto plazo...». Esto lo decía Warren Buffett, para más datos el segundo hombre más rico del mundo, seguramente el primero si se consideran fortunas hechas en el mercado y en el riesgo. Lo expresó en una nota que reprodujo Ambito del martes pasado y estaba referido a la búsqueda de un « sucesor», capaz de poder manejar la estructura de los negocios de Buffett cuando él ya no esté. Todo el trabajo periodístico está referido al mismo asunto, pero las reflexiones del que es el discípulo más exitoso de la escuela «fundamentalista» de Benjamín Graham, bien puede resultar aplicado a describir el perfil de un inversor de mercados que se aproxime a un ideal.

Lo que está buscando, según sus propias descripciones, es alguien: «de pensamiento independiente, estabilidad emocional y un profundo conocimiento del comportamiento humano e institucional; vital para el éxito a largo plazo». Y afirma sin vueltas que «a través de lo años he conocido a mucha gente brillante que carece de tales virtudes...».

Estupenda síntesis que nos deja Warren Buffett, donde afloran ciertos perfiles no siempre bien valorados en el mundo actual, pero que no han perdido vigencia a través de los tiempos. La independencia de criterio, una razonable estabilidad emocional, un gran conocimiento de los comportamientos humanos en los mercados resultarán -justamente ahora- condiciones imprescindibles para poder atravesar por la turbulencia que se presentó. El hombre, sus reacciones siempre como el eje de los mercados y a lo que podríamos agregar otro pensamiento, apuntalando la descripción. Es aquel que reza: «cómo se parecen los hombres iguales, reaccionan siempre del mismo modo ante las mismas situaciones...».  


Hay zona de decisiones, hay temporada de golpes de mercado mundial, hay una sucesión de dichos y de noticias que hacen bambolear la tendencia. Los chinos se muestran muy razonables queriendo desacelerar un proceso que se les viene, a través de la excesiva velocidad de su economía. Y quieren desalentar el crecer y el consumo. Los gráficos de las distintas Bolsas del mundo parecen una «bola loca», saltan sin ninguna coherencia, al compás de lo que se quiera interpretar. Con nervios, con obrar como parte de la masa, desconociendo los comportamientos clásicos en situaciones límite, se está en la indefensión total. El perfil que busca Buffett para sucederlo en su imperio, es el que debe imitarse para salir del embrollo.

Valioso, para llevarlo como cabecera. Y, además, gratis.

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