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2 de abril 2007 - 00:00

Cupones bursátiles

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La última semana de marzo le dio una buena mano al acumulado mensual, pudiéndose advertir que el Merval y su saldo del mes de 1,7% capturó la mitad en el último período con 0,82%. Y en cuanto al Dow Jones, llegó al final del trayecto de marzo con apenas 0,7% positivo, a raíz de que los últimos días permitieron enjugar la pérdida leve que traía, dejando un resto para que diera positivo, porque en la semana de remate consiguió 1% de aumento. En cambio, al Bovespa le agregó nada más que 0,6 por ciento de suba, que sirvió para hacer más ostensible su buen recorrido en marzo y que llegó a 4,35%, mucho mejor que sus colegas, aunque quedó rezagado en la parte final.

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Se podrá decir que los mercados, en un mes que fue turbulento y borrascoso por momentos, con muchos temores dando vueltas, demostraron una férrea voluntad por subir de precios. Y que si consiguieron tener saldos positivos, donde se pueda hallar un terreno menos árido serían capaces de trepar en gran forma. Y no está mal la conclusión. Siempre y cuando se la deje prendida de un alfiler y a sabiendas de que el «camino menos árido» no es posible marcarlo en la hoja de ruta de modo anticipado, sino que se estará andando sobre él, a medida que se avance, si es que -realmente- aparece en abril. No es para restarle méritos a lo hecho en marzo, ciertamente un escenario complicado para los activos de riesgo. No vale enumerar puntualmente aquellos hechos, o dichos, que sacudieron al inversor mundial a lo largo de varias ruedas. Son tan frescos y conocidos, que baste con mencionar que existió un «paquete» de cuestiones haciéndoles la vida imposible a las Bolsas. Y restándole confianza al operador, que llegó a convertirse en un «guerrillero» de los mercados. Con tácticas selváticas, de apuntar, acertar si, se podía, desapareciendo de inmediato y tratando de evitar una réplica negativa.  


No hay seguridades que puedan convertir al mes de abril en un panorama predecible. Siguen flotando incertidumbres en el frente de los mercados, por lo que podría imaginarse un andar muy cauteloso en sus primeros pasos. Especialmente, porque en marzo se evitó una corrección bajista que se delineó, quedó nítida en el perfil, pero no llegó a tomar cuerpo, y de allí los méritos que debemos reconocerles a los operadores, que porfiaron y pujaron, negándose a descender mansamente. Hasta dónde puede ser beneficioso, es difícil sondearse. La faceta optimista dirá que si en tales condiciones se pudo doblegar a las bajas, deberá resultar mejor que lo realizado si no hay tanto problema. Pero el franco pesimista podría mencionar que el haberles puesto el pecho a las bajas en marzo puede desencadenar descensos más acentuados si abril presenta asuntos difíciles. Como siempre: pagar para ver.

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