Alguna vez deberán agradecerle, desconsiderados operadores del mundo, los oportunos cruces a la «burbuja» que lanzó el siempre vigente Alan Greenspan. Hombre que debió aprender con unos cuantos golpes, a lo largo de su extenso poder en la Reserva Federal, y que costaron ciertos disgustos. Camino que recién está recorriendo su sucesor y que, posiblemente, también pueda ir resultando cada vez más eficaz en el delicado trabajo que le toca. Casi a dos meses de aquel duro "martes 27" de febrero, no con poco sudor, se fueron cerrando las brechas en los índices y se tiene a esta altura, a todos los mercados con resultados en superficie. Pero lo fundamental es que la velocidad excesiva en los mercados, junto con la fiebre en las mentes operativas, pudo irse aminorando. Con las "correcciones"clásicas que se produjeron, se fue armando otro tipo de recorrido en las Bolsas.
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Nadie olvida los momentos donde todo se desplomó y será una marca que se lleve, a lo largo del ejercicio. Imposible hablar de mercados virtuales, de los que no llegaron a realizarse, solamente se puede tratar de imaginar qué hubiera sucedido sin esos dos cortes que le cayeron en la mejilla de la tendencia. El segundo, ya en marzo, como producto de la ansiedad rabiosa, impulsiva, que quiso restaurar la primera caída de inmediato: y se autopropinó la segunda, la del otro martes -el 13 de marzo-que sirvió para encalmar y colocar en caja los ánimos más desbandados. Recordando a todos que los mercados deben buscar su nivel, su piso, tan naturalmente como el agua que corre. No vale la prepotencia, ni querer emparchar malamente aquello que precisa más tiempo y decantación. Esas dos cortadas en la mejilla, después suturadas de a poco, posiblemente -esto no lo sabremos nunca-evitaron un tipo de herida mucho más peligrosa, si todo seguía corriendo, ignorando algunas señales amarillas que transmitía la economía principal.
Esto que se vino viendo resulta por momentos monótonos, cuando se cae en ruedas amesetadas y con muy escaso residual potable. Pero, puede que sea lo que sensatamente están en condiciones de dar los índices. Ya por concluir el cuarto mes del ejercicio, prosiguen ciertas incertidumbres rodeando a la tendencia y algunas realidades que no lucieron como de las mejores. Tiempo empleado en ver que se consoliden los pisos de los diversos índices, como para soportar mejor si viene otra «corrección» a la baja y dispuestos a poder dar un paso largo, en caso de disiparse las dudas.
En lo que hace a nuestro circuito local, además de responder a la marcha de los mayores, se puede advertir un principio selectivo, avanzando con el esfuerzo mancomunado: y cuando se puede.
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