18 de mayo 2007 - 00:00

Cupones bursátiles

El caso de YPF actual, la YPF de antes, parece resultar otro retrato de cómo la historia argentina retorna y, según las modas que predominen en el poder, siempre al mismo punto de donde ha creído partir y abandonar para siempre. A un gobierno desprendido, que parecía querer sacarse todos sus activos estatales de encima, le sucede -con igual signo partidario de base-otro, que demuestra hasta desesperación por reconquistar aquellos activos cedidos. Puede sorprender la aparición plena de prisa de Repsol, por enajenar una porción del capital de YPF. Y más todavía cuando esa participación en oferta después surge como ampliada: curioso, porque se venía apuntando que era muy difícil que se consiguiera reunir capital privado para la porción más chica, cuando se avisa que ahora se coloca en la vidriera 35% del capital.

Si se relaciona esto de hoy con declaraciones de funcionarios oficiales -de hace algunos meses atrás-sobre ese mismo punto (que se abriera el juego) no hay ya tanta sorpresa, en lo que hace a la prisa por ponerlo en oferta. ¿Habrán existido presiones formales, con carácter perentorio?... Vaya a saberlo, uno. Pero lo otro es más atractivo, porque subir el porcentaje casi es como dejar afuera la posibilidad del privado: ¿estará ENARSA en escena? Según se comentó -y no lo vimos desmentidoparece que es un objetivo fijo que tiene el propio Presidente, en que el asunto se logre sí o sí. Y que pueda revistar como porción tomada por el Estado, seguramente es lo más apetecible. (A partir de ello, que los españoles se las aguanten ya con «los muchachos» adentro y yendo por todo).  

Pocos recuerdan, quizá, cómo se armó la licitación original de la ex YPF. Pero el esquema estaba perfectamente determinado, tanto para que no existiera un solo grupo mayoritario -sino que era atomizadoy que el Estado mantuviera su presencia, no sólo con el "voto de oro" en el directorio, sino que permanecía un porcentual -en torno de 16%- en manos de las provincias productoras de petróleo ( obviamente, también Santa Cruz). Y sucedió que después todo se fue deformando, la atomización se fue yendo hacia un "embudo", las partes se fueron vendiendo, inclusive las provincias abandonaron lo suyo. Pasado este tiempo, ahora vemos cómo este gobierno -como lo hiciera con el Correo, nunca más privatizado, y con Aguas Argentinas-procura retomar posiciones en otra ex estatal. Y después de haberse desdibujado totalmente, lo que fuera un inteligente esquema inicial de oferta (estaba el Dr. Krieger Vasena, en la instrumentación). Uno a uno se van desandando los pasos, porque cambió la moda y la que impuso el amigo Chávez dice que todo lo que hace el Estado está bien. Veremos.

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