22 de agosto 2007 - 00:00

Cupones bursátiles

Mientras las aguas siguen bajando turbias, en lo que resulta el epicentro del desastre siglo XXI (la verdad que los desvíos antiguos eran juego de pícaros, al lado de esto), no deben perderse de vista los paisajes locales, que resultan los que deberán suministrar estímulos para cuando se intente la recomposición. Nuestro mercado está negativo en el año. Más perjudicado que casi todos los otros y que, todavía, pueden mostrar alguna utilidad. Que una cuestión es dejar de ganar, ceder en lo alcanzando, y otra mucho más preocupante es cuando la cartera -después de casi ocho meses-aparece contabilizando pérdidas respecto del año previo.

Pero habrá que ver cuál es el ofrecimiento concreto de los activos cotizantes aquí, más allá de sostener que son «muy baratos». De los bonos, mejor ni hablar, ya es sabido que resultan desechables para cualquier cartera sensata, rodeada de lo que es casi una certidumbre: está visto que el gobierno repetirá -con otros ardidesel plato que produjo para el « canje» de deuda. Falsear índices, para que los acreedores se perjudiquen y reciban otro castigo: bajo «la culpa» de haber vuelto a comprar papeles de deuda argentinos. Las mediciones que sirven para liquidar la corrección de esos títulos (una coproducción Lavagna-Kirchner, que recrearon los VANAS) han matado el escaso crédito que poseían.

Y en las acciones, además de balances perjudicados por la discontinuidad energética en la producción, persiste el verdadero acoso fiscal. Y que la empresa Ledesma describe muy bien en su balance. «La prohibición de ajustar el valor de los bienes de uso reduce las amortizaciones deducibles y genera impuestos por ganancias inexistentes, hasta que esos bienes estén totalmente amortizados».

Y, más grave todavía, «castiga a la empresa nacional, pero no a la extranjera (que puede tomar el pago en exceso, a cuenta de obligaciones de sus casas matrices). Y mientras afecta a empresas con importantes activos físicos, significa impuestos mucho menores para aquellas que tengan más pasivos que activos, expuestos a la inflación. Finalmente, desincentiva la inversión y así genera más inflación». Esta es la mochila que lleva cada acción cotizante (y ayuda a explicar sus saldos).  

Mejor, tema más agradable: y una bella realidad es que, a pesar de lo difícil del ciclo, hay gente que prosigue trabajando, pensando, aportando al mercado. Justamente hoy, a las 18, la Academia de Mercado de Capitales incorporará a dos figuras más. El señor Héctor Bacqué y el lic. Narciso Muñoz. Acto que será presidido por el rector de la Universidad del Salvador -Dr. Juan Tobías-, entidad que creó la academia, y se realizará en el anfiteatro de su Facultad de Ciencias Jurídicas: Pte. Perón 1818. Dos que fueron pilotos del Merval y la CNV, en el momento de la crisis 2001-02, y que aportarán experiencias y opinión a los temas de mercado. Ergo, bienvenidos sean. (Y se fortalece más la academia. Bien.)

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