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29 de enero 2008 - 00:00

Cupones bursátiles

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Este muchacho -con cara de «miren qué lío que armé»- y que ha quedado pegado con la cuentita que le colgó al Société Générale, resulta el emblema apropiado para todo el desastre en que está envuelto el mundo de las inversiones y las finanzas. Ya han surgido lógicas voces de quienes no pueden creer que una sola persona, por más hábil y astuto operador que sea, pueda llegar a concretar un desfalco de u$s 7.500 millones y eludido todos los controles por tanto tiempo. Entonces, ya se tejen hipótesis acerca de asociaciones ilícitas con algunos altos funcionarios de la entidad. Tanto, como para que no quede sintetizado semejante boquete en un sólo rostro, que recorrió los medios internacionales en todos estos días. Habrá que ver qué dirán las investigaciones que se están realizando, pero aunque caigan otros a hacerle compañía, la figura de la extrema laxitud de directivos y de organismos de control no podrá ser levantada.

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El caso es como el «mascarón de proa» de esa gran nave de condenados que vino surcando por el mar de los mercados, desde que explotó lo de las hipotecas. Que últimamente ha sido tapado por otros apropiados mensajes, apuntando a si habrá -o no-recesión en Estados Unidos y el mundo. Si el problema se puede ir resolviendo con más facilidades que se otorguen, o si pasará un buen tiempo hasta que se pueda dar por concluido el temblor que azotó a todos, desde hace unos meses. Hasta ahora es como que la cuestión queda sin culpables fehacientes a la vista. Ni el presidente Bush se refirió a ello, más allá de anunciar medidas paliativas. Y esto hace verdad aquello de que: cuando se estafa hay que estafar bien grande. Porque el problema deja de ser del deudor y pasa a manos del acreedor. ¿Qué pasó y cómo se fue acrecentando esa ola de créditos mal otorgados y de bonos mal concebidos, que terminó por arrollar cuantos diques le han puesto? ¿Se llegará a saber en profundidad? ¿Tomarán experiencia de esto y se modificarán instrumentos, usos y costumbres de las finanzas modernas y sus derivados, que crean semejantes cráteres? Si usted lo duda, nosotros también.  

Lo más probable es que todavía sin acallarse los ruidos del presente, ya se esté armando una «burbuja» con otro tipo de activos. Que estallará «equis» años más adelante. Ya se actúa como cuando los mercados estaban totalmente sin regulaciones ni marcos, donde todo era terreno de los audaces y de los estafadores de antaño. Eso llevó a la necesidad de la « regulación», la SEC de Estados Unidos nace a partir de la Gran Crisis. Se terminó una época, se puso en caja a los que hacían desmanes en el mercado. Pero aquel espíritu de los desvíos sin control, ha renacido: las pruebas están crudamente a la vista y maltratando a mucha gente.

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