Las notas que se están haciendo respecto del proyecto con las AFJP, y conviene reiterarlo, del proyecto con las AFJP, rozan lo metafísico. Como la que se le hizo en el canal C5N a Sergio Chodos -en la noche del lunes- y que en vez de estar hablando de un proyecto, se interrogaba al funcionario como si el Estado ya estuviera en posesión de esos bienes que pretende capturar. ¿Cómo se entiende el permiso para actuar con restricciones, colocando los parámetros a la actuación de entidades que siguen estando dentro del régimen anterior? La Argentina, sus gobernantes, la Justicia, el modo de conducirse, ya da para todo. Aparecen con una intención que hasta que no esté sancionado es nada más que eso, de inmediato surge una prohibición de operar con muy endebles argumentos. Después, como al parecer no hallaban más base de sustento, se las devuelve a la operatoria, pero mutiladas totalmente en sus atribuciones normales que -si no entendemos mal- siguen en vigencia hasta que no se sancione lo contrario. La arbitrariedad de la maniobra, a la vista de todos, y el conformismo generalizado -oposición incluida- permitieron esta serie de grotescos: donde el periodista le pregunta a un funcionario oficial sobre los impedimentos y bloqueos formulados. O sobre si seguirán -como se hizo con las acciones de Brasil- repatriando colocaciones del exterior, para «favorecer la liquidez local...». A un participante de mercado, las AFJP, se le condicionan las facultades. Mientras todo el resto -incluidos, claro, los bancos- quedan liberados para hacer de sus carteras lo que les venga en gana. Lo que coloca en grave peligro a todo el circuito, porque con la misma antojadiza finalidad un día de éstos pueden poner límites a quien se les ocurra, en pro de una supuesta defensa de los intereses nacionales. Incluida, por supuesto, la propia Bolsa.
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Al parecer, las propias entidades del sistema jubilatorio aceptaron los torniquetes impuestos: acaso, y da para pensar, puestas a la defensiva por si les salen con alguna mala jugada judicial. O si las usan de «algo» después de los allanamientos (promovidos del modo más insólito, indudable intención de meter miedo). La entidad que agrupa a las AFJP gastó un dinero importante, publicando página entera en todos los medios, para no decir nada de lo verdaderamente importante. Y esto era que, desde su instauración, tuvieron que ajustarse a una «dieta» y un menú oficial, que les marcó los activos a tener en cartera. Y que fue la gran causa de no poder cumplir con los objetivos, porque tales carteras rígidas y sesgadas a un listado, dictado desde instancias superiores, resultaron de las peores inversiones, en especial de esos «bonos» que nadie quiere ni por asomo. Pero lo asombroso es ver cómo el gobierno actúa, antes de la ley, como si los activos fueran de él.Informate más
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