3 de diciembre 2008 - 00:00

Cupones bursátiles

Nos hizo quedar pésimos diciembre, que el día de su debut hizo tabla rasa por los mercados. Justamente en la mañana del lunes, dábamos al último mes del año, desde 1990 hasta ahora. Hay un atenuante: que Buenos Aires solamente se tuvo que sumar a lo que recorrió todos los recintos -a partir de Wall Street- y con tremendas cargas bajistas, depositadas en cada índice. Cada uno se tuvo que llevar lo suyo, hablara en inglés, portugués, francés o castellano. Y de tal forma: no hay estadística ni historia propia que puedan resistir.

Y Henry Paulson, ya con un pie en el estribo, no tiene mejores ideas que seguir abriendo su gran «bocota». La misma que, hasta mitades de año, seguía afirmando que se trataba de una simple «crisis financiera». Y quien en el correr del lunes, muy suelto de cuerpo, se abrió para decirles a todos que: «La economía norteamericana entró en recesión desde diciembre de 2007...». Mientras la gente, ávida, desesperada en muchos casos, aguarda para que le digan que las cosas van un poco mejor. O si se tiene alguna impresión sobre cuánto puede seguir durando la malaria: el señor Paulson abre el cofre para ir hacia atrás y decirnos que, mientras él mismo ocultaba y mentía sobre el estado de cosas: la economía del Norte ya estaba recesiva desde un semestre atrás. No podrá decirse, como en las películas, que la «bocota de Paulson» y el desastre que se vino encima «fueron mera coincidencia». Pero el hecho es que «nuestro diciembre» -tan alegre en la estadística-ya arrancó teniendo que remar contra 7% de baja en el Merval. Y, a pesar de todo, no le perdemos la confianza. A menos que «llamarada Paulson» se dedique a seguir hablando en cada semana de diciembre... Si Obama no toma las riendas lo más rápido posible, es de temer por esta zona de transición, en época tan delicada para ellos y para el mundo. Algo que, a medida que parecen avanzar tan lentamente las ruedas, se hace más evidente. Y cuando se produjo cierto desconcierto, y ya bastantes dudas, antes de asumir el nuevo gobernante. Por lo que hablamos acerca de construir un combinado, con distintas «camisetas», resultando así un mix de grandes nombres, cada uno con su librito propio debajo del brazo. Hay que insistir sobre esto, porque la dependencia a lo que se pueda generar en torno del Dow resulta casi absoluta. Y quedan sepultadas intenciones particulares, sobre diciembre en el Merval.

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