16 de febrero 2001 - 00:00

Daimler-Chrysler despeja dudas

Para despejar toda duda sobre el futuro de la marca en la Argentina, después del anuncio del cierre de la fábrica instalada en Córdoba, Daimler-Chrysler presentó ayer un nuevo modelo: el Chrysler Sebring.

Aunque el lanzamiento se había planeado con bastante anterioridad, la circunstancia sirvió para abrir un panorama de expansión para la división norteamericana que, según se anunció recientemente, dejará de producir en el país la Grand Cherokee (el único modelo que fabricaba localmente) y concentrará su actividad en la planta de González Catán, donde tradicionalmente se produce la línea Mercedes-Benz. Jonathan Holcomb, presidente de la compañía, aprovechó la oportunidad del lanzamiento para reclamar señales por parte del gobierno para reactivar el sector.

Impuestos

Esas «señales» para las automotrices -al menos en los últimos tiempos-se concentran en una sola medida: reducir parte del 47% de carga impositiva que tienen hoy los autos.

También manifestó su malestar por las versiones que salieron de la Secretaría de Industria sobre una posible rebaja en los precios motivada por la baja de los costos de patentamiento. «Declaraciones de ese tipo paralizan las ventas», dijo Holcomb.

El disgusto no es individual sino compartido por las demás empresas, lo que motivó que ADEFA enviara al titular de la secretaría, Javier Tizado, una dura carta criticando la filtración a los medios de algo que no será implementado en el corto plazo. Una relación que parece irreversible.

En cuanto al nuevo modelo, que sustituirá al actual Stratus, se comercializará en dos versiones nafteras de 2.0 y 2.7 litros con importantes avances tecnológicos, como una computadora de viaje incluida en el panel de instrumentos. Javier Tizado

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