En un contexto en el que las previsiones para el ingreso de dólares de la cosecha preocupa al Gobierno, en el que la inflación se resiste a bajar y la deuda en pesos está en el ojo de la tormenta, es muy importante conocer la mirada sobre la realidad económica argentina actual de Daniel Marx, director de la consultora Quantum Finanzas, quien fue director del Banco Central (BCRA) entre 1987 y 1988, ejerció el rol de negociador de la deuda externa argentina de 1989 a 1993 y fue secretario de Finanzas del Ministerio de Economía.
Desde su experiencia en la gestión, Marx, quien apenas asumió Sergio Massa como ministro iba a ser convocado para integrar un comité para el manejo de la deuda que luego no se creó, analiza la problemática real que representa esta variable para la Argentina en la actualidad y las flaquezas del país en ese sentido, la inflación y las dificultades para controlarla, al tiempo que opina sobre qué debería tener un programa de Gobierno a futuro.
Hoy, lejos de la gestión, su mirada es totalmente analítica y reflexiva y plantea la necesidad de poner el foco no sólo en los recursos naturales de la Argentina para pensar el desarrollo, sino, más que nunca en las capacidades de las personas y cómo pueden agregar valor a la economía. Estos son algunos de los puntos que se tocaron en esta charla entre Marx y Ámbito.
Periodista: Dada su experiencia con la deuda argentina y teniendo en cuenta el debate reciente en torno a este tema, ¿cómo ve hoy la situación de la deuda local?
Daniel Marx: La deuda en moneda extranjera no tendrá pagos relevantes durante este año, prácticamente, y muy pocos el año que viene. La Argentina es un país de endeudamiento medio, aunque está más expuesto a los tipos de cambio que otros por la naturaleza de su deuda. Sin embargo, hoy, es manejable el nivel de endeudamiento de la Argentina en relación al porcentaje sobre el PBI que representa. Pero creo que el principal problema que tiene la Argentina hoy es la confianza. Y esto tiene toda una historia detrás, marcada por dos aspectos vinculados y centrales: por un lado, los incumplimientos reiterados, que generan desconfianza, y, por otro, el hecho de que somos un país con un ciclo económico muy marcado de subas y bajas y que carece de una impronta fuerte de mejoras en la actividad o en los resultados fiscales. En ese sentido, lo que muchos se preguntan es si la Argentina puede llegar a romper estos ciclos del pasado. Y ahí radica parte del debate que tenemos hoy: el desafío romper con estos patrones complejos.
P.: ¿Qué habría que hacer para lograr romper con esos patrones?
D.M.: Yo creo que, para lograrlo, es clave demostrar el compromiso de pago y las intenciones de cumplimiento. Es central que se vaya probando que realmente se van concretando los compromisos y que no se repetirán los aspectos negativos del pasado. Y la variable política, “lo político”, es un elemento muy importante en este sentido, desde ya, porque son clave las decisiones que se tomen en ese plano.
P.: Cuando Massa asumió como ministro de Economía, usted iba a formar parte de un comité especial dedicado al asesoramiento en materia de deuda, pero, finalmente, no se formó. ¿Cómo ve la gestión del Ministro hoy?
D.M.: Yo creo que Massa tiene el mérito de haber logrado estabilizar la economía y de transformar la mirada de que Argentina se estaba cayendo por un abismo. Eso ya no es así, pero aún nos falta mucho para despegar. Resta aún, para que esto se transforme en una tendencia consolidada y eso favorecería un desarrollo más sostenible. Lo que el Gobierno debe lograr en primer lugar, es controlar la inflación y hacer un esfuerzo importante para mantener ese logro a lo largo del tiempo. Y es que, por más esfuerzos que se hagan en este momento en lograr acuerdos de precios, una golondrina no hace verano. La Argentina tiene un tema de precios relativos a resolver, que añaden presiones inflacionarias. Por otro lado, tenemos cuestiones más restrictivas, como los temas fiscales. Este es, sin dudas, un año en el que interactúan estas variables más que nunca por el condimento electoral, porque los años de campaña suelen ser años de alto gasto.
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Daniel Marx plantea la necesidad de una mirada integral de la economía.
P.- ¿Qué influencia tiene en esta tarea del Gobierno el Fondo Monetario Internacional (FMI)?
D.M.: Creo que el FMI tiene un rol menor al que se le atribuye en todo este trabajo porque la responsabilidad de llevarlo adelante, para mí, es totalmente de la Argentina. Sin embargo, el Fondo parece estar acompañando al país para que pueda cumplir con los objetivos con medidas como la flexibilización de algunas metas y el cumplimiento de todos los desembolsos necesarios para que el país pueda cancelar los pagos preestablecidos. Algunas de las metas, sin embargo, como la de reservas, no serán fáciles de cumplir en este primer trimestre del año, pero tengo entendido que hay conversaciones para flexibilizarlas. El tema es que el Fondo no regala la plata y tiene exigencias que otros organismos internacionales no tienen. Este año no ofrece el contexto más favorable para la Argentina, aunque sí va a haber elementos que pueden ayudar. En concreto, por un lado, tenemos el dato de que los precios de exportación han bajado, pero no están tan deprimidos como para decir que son totalmente desfavorables. Por otro lado, las tasas de interés en el mundo han subido, pero no están en niveles estratosféricos, que puedan traer grandes problemas al desarrollo económico local. Creo que, hacia adelante, vamos a ver, seguramente, un FMI más laxo en la primera mitad del año y un poco más exigente después. Además, no hay que olvidar que, en el medio, tenemos un cambio de Gobierno, que puede ser de otro signo político, lo que va incidir en todo ese proceso y negociación.
P.: ¿Qué elementos debería contemplar el próximo Gobierno en el armado de un plan económico?
D.M.: La nueva gestión deberá avanzar en un programa o plan en el que lo fiscal tenga mucha relevancia, pero, sobre todo, considero que será clave que la economía sea más eficiente, menos prebendaria y en la que se le dé más oportunidades a la gente. Pienso que nuestro país tiene muchas posibilidades y que el principal motor es la capacidad de la gente. No hay que pensar solo en los recursos naturales. Pienso que esa capacidad debería reflejarse en distintas actividades, como el desarrollo tecnológico, proyectos biológicos, etcétera. Es un recurso central que hay que desarrollar. En ese contexto, considero que el tipo de cambio hay que observarlo y tratar de evitar desequilibrios. Pero el funcionamiento de la sociedad y sus reglas de juego se reflejan en los niveles de tipos de cambio. Es una causa y efecto. Hay que poner foco en las distintas variables de la economía y tener en cuenta que todo forma parte de una maquinaria que hace que el vehículo se mueva. Hay que analizar cómo es la dinámica de todas las variables, que van desde el dólar, pasando por la administración de recursos y la reinversión de los mismos, hasta la inflación y los desarrollos del sector de la investigación.
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