De jardín de infantes
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P.: ¿Por eso es que Felisa Miceli ordena declarar nulo todo lo actuado por los abogados del Estado hasta ese momento, en setiembre de 2004?
F.: Exactamente. La fecha que fijó la ministra no es caprichosa. Algo pasó en ese momento, Miceli lo sabe y el problema es que no se dice públicamente, por más qe actualmente el ministerio haya quedado entrampado con el trámite político de haber pedido los bonos al Congreso para pagar a los Greco y después negarlo.
P.: Dígame usted qué pasó en 2004...
F.: Hay que arrancar con la sentencia judicial del 28 de diciembre de 2001. Todo el mundo sostiene que allí se condenó al Estado a pagar a los Greco y eso no es tan cierto.
P.: ¿Cómo que no es cierto? Ese es el origen de todo el problema.
F.: No, en ese fallo por la ejecución del convenio que los Greco firmaron con el gobierno de Alfonsín el juez Francisco de Asís Soto declara que el convenio es de cumplimiento imposible y que una indemnización por daños deberá fijarse, pero en otro juicio donde las partes deben presentar los créditos y débitos que tienen para calcular la indemnización. Y ese convenio era de cumplimiento imposible, no sólo porque muchas empresas de ellos ya estaban liquidadas, sino también porque los Greco no habían cumplido casi ninguna de las obligaciones que asumieron. Ese fallo es el que aceptó la abogada del Estado María Eugenia Martínez, y está bien que lo haya hecho. De ahí en adelante se debía empezar otro juicio.
CAMBIO DE RUMBO
P.: Llegamos ahí a fines de 2002, cuando los Greco inician la segunda ejecución...
F.: Exacto, y en la contestación de la demanda que les hace Martínez recuerda todos los pagos que el Estado hizo por cuenta de los Greco a distintos acreedores. Se hicieron en el Juzgado 26, Secretaría 51, donde tramitaban las quiebras.
P.: ¿Cuánto era el monto?
F.: En ese momento el Estado les reclamaba a los Greco una deuda $ 547 millones. Eran casi $ 447 millones por lo que se había pagado a cuenta de sus deudas y otros $ 100 millones por indemnizaciones que debían pagar, entre otras cosas por paquetes accionarios que no cedieron. Martínez pidió que se presentara toda la prueba que estaba en los expedientes de las quiebras. Eran 34 pliegos de pruebas. Estábamos ya en mayo de 2003
P.: ¿Qué respondieron los Greco a eso?
F.: Es curioso, sólo se opusieron a que se abrieran las pruebas.
P.: ¿Cómo siguió ese juicio?
F.: Martínez renuncia al ministerio y toma la causa la abogada Beatriz Pernas, que en realidad trabajaba bajo órdenes de Yolanda Eggink, ex directora de Asuntos Jurídicos del ministerio y ahora investigada por este tema. Poco después comienza a cambiar el rumbo del expediente.
P.: ¿Cómo fue?
F.: Entre mayo y junio de 2004 los abogados de los Greco piden una audiencia de conciliación, raro si supuestamente tenían todo para ganar. Pero esa audiencia se pospone para el 12 agosto del mismo año y de allí en adelante se empiezan a pedir nuevas audiencias. Hubo una el 30 de setiembre, otra el 30 de noviembre, se prorroga el plazo nuevamente al 15 de diciembre y después al 10 de marzo de 2005. En ninguna había discusión ante el juez ni acuerdo.
P.: ¿Qué estaba pasando?
F.: Es una pregunta de jardín de infantes...
P.: No, quiero que usted me lo diga...
F.: Estaban negociando en algún lugar...
P.: ¿Y quiénes hacían falta en esa negociación?
F.: Yo le diría que para arreglar una cosa así usted necesita a funcionarios de la línea del ministerio, algún subsecretario que ponga la firma y una ayuda de la Procuración. Recuerde que por entonces estamos hablando de la época de Roberto Lavagna.
P.: ¿Cómo terminó?
F.: Sorpresivamente el Estado se presenta y dice reconocer parte de la deuda que exigían los Greco. El grupo consiente esa liquidación y al juez no le queda otra que homologar el acuerdo. Eso es lo que ahora quieren cobrar.
P.: ¿Y el tramo que corresponde a Miceli?
F.: Miceli es culpable de haberse comido el garrón del proyecto. Y deberá investigar quién le llevó el expediente hasta su despacho. Pero en el ministerio saben que estaba muy cerca de su oficina.


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