Declina producción de petróleo y de gas (y no hay hallazgos)
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Sin embargo, ya hay algunos expertos que creen difícil encontrar nuevos yacimientos importantes en tierra, y que la exploración debe centrarse en el mar, donde los costos son todavía más altos y el riesgo económico mayor (hallazgos de petróleo en el mar argentino fueron descartados años atrás cuando el precio tenía un promedio de 18 dólares).
Repsol YPF acaba de anunciar un importante descubrimiento de gas en Bolivia, país que ofrece condiciones peores que las de la Argentina, teniendo en cuenta la inestabilidad institucional y la amenaza de que el territorio termine dividido.
Según los datos del Instituto del Petróleo y Gas (IAPG), el país tiene hoy reservas comprobadas de petróleo por 349 millones de metros cúbicos, que significan unos 9 años al ritmo de la producción actual. Pero al mismo tiempo, los petróleos mejores son los que muestran más declinación, por lo que según muchas opiniones, en unos 2 años, la Argentina debería importar crudos livianos.
En gas, las reservas comprobadas ascienden a 439 mil millones de metros cúbicos, equivalentes a 8 años de producción. La producción de gas tuvo un salto a partir de 2003 por la mayor demanda interna (estímulo económico a utilizar GNC en vez de nafta), pero se mantiene estable con tendencia a la baja, a partir de 2005.
Esto tuvo impacto sobre las exportaciones, de modo que si en abril de 2005 (mes de baja demanda residencial a nivel local) se vendía al exterior en forma directa unos 6,4 millones de metros cúbicos diarios, en el mismo mes de este año, se exportaron 2,1 millones de metros cúbicos, acentuándose la disminución a partir del invierno y hasta ahora.
Las complicaciones se completan con el límite a la capacidad de refinación. Desde 2003, la producción de gasoil alcanzó un pico de poco más de 1 millón de metros cúbicos mensuales y no se movió de allí. Para las petroleras internacionales, la inversión en una nueva refinería es demasiado alta y requiere varios años de amortización, a lo que se suma la incertidumbre sobre la cantidad de crudo disponible. El gobierno intentó una inversión conjunta de las petroleras que operan en el país para instalar una nueva planta, pero no tuvo éxito.




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