El equipo económico comenzará a definir esta semana quiénes son los bancos que actuarán en la reestructuración de la deuda que comenzó a negociarse con los acreedores. La lista inicial de los doce bancos principales colocadores de deuda que se utilizará para efectuar la selección final ya tendría su primer veto en el caso del CS First Boston, la entidad que manejó el megacanje de Domingo Cavallo en mayo de 2001.
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Esta selección es un proceso clave para las negociaciones futuras y ya está generando una verdadera competencia entre las instituciones, ante lo que podría ser uno de los negocios más suculentos para 2004. Se estima que las comisiones por manejar los u$s 94.000 millones de deuda a reestructurar no sería inferior a los u$s 100 millones, aunque también se habla de cifras más exageradas que llegan a los u$s 500 millones.
En forma paralela, el equipo económico tiene dos temas clave por delante para octubre. A partir del 20 comienza la gira del secretario de Finanzas, Guillermo Nielsen, para mantener una nueva ronda con los grupos consultivos en Japón, Italia, Alemania y Estados Unidos. Hasta ahora, se desconoce cuál es la utilidad de estos viajes y cuál es el rol de los bancos que integran estos grupos, ya que ellos mismos reconocen que no tienen mandato de sus clientes para negociar con el gobierno las condiciones de reestructuración.
Para acelerar las reuniones se conformaron dos misiones paralelas. Nielsen atenderá Europa y la costa este de los Estados Unidos (fundamentalmente Nueva York), mientras que el secretario de Coordinación Económica, Leonardo Madcur, hará lo propio en la costa oeste (Los Angeles y San Francisco) y Asia. Otra cuestión central que podría alterar la marcha de las negociaciones es la resolución que en dos semanas dará a conocer el juez neoyorquino Thomas Griesa. Hace un mes falló en contra de la Argentina ante una demanda presentada por Kenneth Dart, un acreedor que mantiene u$s 708 millones en bonos argentinos.
Sin embargo, dispuso una suspensión de 45 días en su sentencia, tras lo cual podrían llegar órdenes de embargo contra activos argentinos ante las demoras del gobierno por avanzar seriamente en un plan para salir del default.
El miércoles y jueves pasados el ministro de Economía, Roberto Lavagna, estuvo junto a Nielsen en Nueva York, donde mantuvo largas reuniones con el estudio de abogados de la Argentina, Cleary Gottlieb Steen & Hamilton. Una de las principales discusiones giró en torno de cómo se tratará a los «hold outs», es decir a aquellos que no ingresarán en la reestructuración que proponga el gobierno.
Otro de los temas centrales del análisis pasa por cómo se pagará a los acreedores que acepten la reestructuración, evitando que los fondos sean embargados por quienes deciden enjuiciar a la Argentina.
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