Déficit fiscal: nueve de cada diez años, el Estado no pudo financiarse con sus propios ingresos

Economía

Los ingresos totales del Sector público nacional no financiero en 2008 sumaron un total de u$s89.955 millones para luego subir hasta un máximo de u$s178.232 millones en 2015. Desde entonces bajó hasta tocar el piso de u$s68.904 millones el año pasado.

De los últimos 61 años, en 54 se va a terminar con déficit fiscal. Es decir que en el 9 de cada 10 años los ingresos no han sido suficientes para financiar el nivel de gasto público ejecutado, fue una de las conclusiones que sacó el Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF) en su último informe.

Uno de los datos más sobresalientes del estudio revela que el déficit fiscal del Sector Público Nacional argentino: entre 2008 y julio de 2021 fue de US$ 250.000 millones, el 87% de los meses hubo déficit fiscal, es decir que el Estado gasta más de lo que recauda. O mejor dicho, es un problema tanto de recaudación como de gasto.

En los últimos 13 años y 7 meses los gastos han superado sistemáticamente a los ingresos, con la sola excepción de algunos meses al inicio del periodo (año 2008). Concretamente, sólo en 22 de los 163 meses relevados, el resultado fiscal fue positivo, mientras que en los restantes hubo déficit.

Por el lado de los ingresos totales del Sector público nacional no financiero (en adelante SPNNF), en 2008 sumaron un total de u$s89.955 millones para luego subir hasta un máximo de u$s178.232 millones en 2015, declinar hasta volver en 2019 a representar menos de u$s90.000 millones, y tocar el piso de u$s68.904 millones el año pasado.

Según el Instituto, "la discusión de la sociedad no debería ser cómo financiar el déficit sino cómo solucionar el problema del déficit, y así evitar las consecuencias permanentes sobre los indicadores socioeconómicos (pobreza, desempleo, desigualdad) que traen los brotes inflacionarios, las devaluaciones y los defaults".

"Los esfuerzos deberían centrarse en buscar una solución de fondo de forma sostenible en el tiempo, lo que necesita un consenso social básico. La delicada situación amerita el compromiso de todos los actores para definir un sendero sostenible de la política económica. El marco de un acuerdo económico y social podría permitir esta definición y evitar decisiones de corto plazo que no sean consistentes con objetivos de largo plazo, que básicamente deberían dirigirse en la dirección de la búsqueda de un desarrollo económico sostenido", sostuvo.

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