La decisión fue no cerrar las puertas de la institución, ya que se podría producir un nuevo efecto cascada contra otros bancos del sistema.
Una de las alternativas que se encontraba ayer en estudio es que las entidades pasen a ser controladas por el Banco de la provincia de Córdoba, lo que significaría la estatización de una importante porción del sistema financiero. Aunque desde el gobierno de Córdoba se descarta esta posibilidad. Tampoco se desecha que el Banco de la Nación Argentina tome parte de activos y pasivos.
Los franceses del Credit Agricole, uno de los bancos más grandes de Europa, se negaron a capitalizar con u$s 30 millones a sus bancos, fundamentalmente al Suquía, por lo cual el Central decidió ayer avanzar con la rápida búsqueda de un comprador.
En el caso del Scotiabank, todavía no se destrabaron las negociaciones con los dueños canadienses. En realidad, tanto el Central como la casa matriz canadiense están esperando de qué forma se define la cuestión del «corralito». «Un plan BONEX compulsivo hubiera hecho más fácil la búsqueda de un nuevo dueño», reconocen en la institución.
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