3 de junio 2003 - 00:00

Definen destino del ALCA en Washington

Roberto Lavagna y Martín Redrado aceptaron viajar la semana que viene a Washington invitados por el representante de Comercio de los EE.UU., Robert Zoellick, a discutir el destino del ALCA con representantes del Brasil, México, Canadá, Costa Rica, Colombia y Chile. Los cambios políticos en la región parecen imponerle al gobierno de George W. Bush una revisión de esa demorada iniciativa. Más cuando el nuevo gobierno argentino lanza señales cruzadas: Néstor Kirchner le ordenó al canciller Rafael Bielsa que, después de recibir a Colin Powell en Buenos Aires la semana que viene, viaje a París a hacer tercermundismo con el canciller de Jacques Chirac.

Los responsables del comercio exterior de la Argentina decidieron aceptar la invitación del gobierno de los Estados Unidos para participar el próximo jueves 12 de junio en una cumbre convocada para resolver con los principales países del continente el destino del sistema del libre comercio de las Américas o ALCA.

La invitación la hizo el representante de Comercio de EE.UU., Roberto Zoellick, y se extiende a los ministros de Economía y Comercio de Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, México y Canadá
, y se hará durante dos días con un objetivo preciso: que ese conjunto de países defina una nueva agenda para el sistema que lanzó Bill Clinton en 1994 en la cumbre de presidentes de toda América, siguiendo una idea lanzada por George Bush padre.

El encuentro ocurrirá después de una visita de Zoellick a Brasilia, donde tomó nota, en una serie de reuniones con Celso Amorim, de las condiciones que le planteará a ese sistema el conjunto de países del Mercosur, que danzan al ritmo de la música de las nuevas administraciones de Lula Da Silva y Néstor Kirchner: 1) negociación 4+1, es decir de los países del Mercosur como bloque con Estados Unidos; 2) discutir un acuerdo donde estén incluidos los intereses de Estados Unidos y los de los países de la región. Esto significa que Estados Unidos amplíe la discusión a temas como subsidios agrícolas o trabas al comercio con ese país que Washington hasta ahora ha insistido en derivar a la Organización Mundial de Comercio (OMC).

La ronda ocurrirá después de reclamos que en estas horas y en el mismo sentido plantearon Lula Da Silva y Vicente Fox (presidente de México) en la cumbre del G-8 y de Evian, Francia. Diez días después, el 22 de junio, Lula estará con su gabinete en Washington para una visita de Estado a George Bush.

En esa reunión, la Argentina estará representada por Roberto Lavagna (como alterno está el canciller Rafael Bielsa, que viajará si el titular de Economía tiene algún impedimento) y el secretario de Relaciones Económicas Internacionales, Martín Redrado.

• Principal rédito

La posición de Brasil y la Argentina, pese a los cambios presidenciales de este año, no variará en el reclamo de que Estados Unidos no envíe esos temas de interés de los demás países a la OMC argumentando que no pueden discutirse subsidios agrícolas sin sentar también a la Unión Europea.

Por eso, el principal rédito de la cumbre Amorim-Zoellick fue avanzar en la discusión de un ALCA más amplio pero que permita acuerdos bilaterales entre los países para resolver esas diferencias.

Otro de los propósitos de la reunión de Washington llamada por Zoellick es preguntarles a los invitados si existe el propósito de los países asistentes de acelerar la agenda del ALCA. La respuesta de Brasil y la Argentina será que no existen trabas políticas más que la falta de respuesta de Washington en aceptar los temas «calientes» que dividen a las partes.

También le reprocharán que no se ha ocupado de explicar claramente de qué se trata el ALCA, con lo cual ha dejado que se instale en la opinión de los países latinoamericanos la idea de que es un sistema que beneficia con ventajas sólo a los Estados Unidos y no a los países latinoamericanos. Estos se verían beneficiados por el acceso a nuevos mercados en condiciones de igualdad que sólo puede asegurar un sistema de libre comercio.

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