Definen destino del ALCA en Washington
Roberto Lavagna y Martín Redrado aceptaron viajar la semana que viene a Washington invitados por el representante de Comercio de los EE.UU., Robert Zoellick, a discutir el destino del ALCA con representantes del Brasil, México, Canadá, Costa Rica, Colombia y Chile. Los cambios políticos en la región parecen imponerle al gobierno de George W. Bush una revisión de esa demorada iniciativa. Más cuando el nuevo gobierno argentino lanza señales cruzadas: Néstor Kirchner le ordenó al canciller Rafael Bielsa que, después de recibir a Colin Powell en Buenos Aires la semana que viene, viaje a París a hacer tercermundismo con el canciller de Jacques Chirac.
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La invitación la hizo el representante de Comercio de EE.UU., Roberto Zoellick, y se extiende a los ministros de Economía y Comercio de Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, México y Canadá, y se hará durante dos días con un objetivo preciso: que ese conjunto de países defina una nueva agenda para el sistema que lanzó Bill Clinton en 1994 en la cumbre de presidentes de toda América, siguiendo una idea lanzada por George Bush padre.
Por eso, el principal rédito de la cumbre Amorim-Zoellick fue avanzar en la discusión de un ALCA más amplio pero que permita acuerdos bilaterales entre los países para resolver esas diferencias.
Otro de los propósitos de la reunión de Washington llamada por Zoellick es preguntarles a los invitados si existe el propósito de los países asistentes de acelerar la agenda del ALCA. La respuesta de Brasil y la Argentina será que no existen trabas políticas más que la falta de respuesta de Washington en aceptar los temas «calientes» que dividen a las partes.
También le reprocharán que no se ha ocupado de explicar claramente de qué se trata el ALCA, con lo cual ha dejado que se instale en la opinión de los países latinoamericanos la idea de que es un sistema que beneficia con ventajas sólo a los Estados Unidos y no a los países latinoamericanos. Estos se verían beneficiados por el acceso a nuevos mercados en condiciones de igualdad que sólo puede asegurar un sistema de libre comercio.




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