13 de septiembre 2001 - 00:00

Descartan impacto en la economía mundial

Washington (EFE y Bloom-berg) - El Grupo de los Siete (G-7), que integran las naciones más desarrolladas del mundo, y el Fondo Monetario Internacional (FMI) expresaron ayer su confianza en que los atentados terroristas contra los Estados Unidos no desestabilizarán la economía global.

El G-7 dijo en un comunicado que sus bancos centrales «proveerán liquidez» para asegurar que los mercados financieros operen «de forma ordenada».

El FMI consideró que los atentados «tendrán sólo un impacto limitado en la economía internacional y en el sistema financiero global», en una nota difundida prácticamente al mismo tiempo.

Ayer trascendió que la Reunión Anual que el FMI y el Banco Mundial organizarán en esta ciudad a fin de mes está ahora en duda. El temor a las grandes manifestaciones podría suspender por algunas semanas la realización del tradicional evento.

«Las instituciones y los sistemas monetarios están funcionando bien, lo que es muestra de un sistema financiero internacional fundamentalmente resistente», dijo en una declaración el director del FMI, Horst Köhler.

El funcionario explicó que el FMI «vigila de cerca la situación y sigue preparado para ayudar a sus países miembros de la forma adecuada», y dijo que las autoridades monetarias «están tomando acciones para asegurar un funcionamiento ordenado de los mercados financieros».

Preparados

Por su parte, el G-7 afirmó que «vamos a vigilar de cerca los acontecimientos económicos y los mercados financieros, y a estar preparados para tomar nuevas acciones en caso de que sea necesario». El G-7 está formado por Estados Unidos, Canadá, Francia, Italia, Reino Unido, Japón y Alemania.

En un comunicado de apoyo a su principal socio, el G-7 señaló que
«estamos comprometidos a asegurar que esta tragedia no se verá combinada con una interrupción de la economía global».

El secretario del Tesoro de Estados Unidos,
Paul O'Neill, hizo público también un comunicado en el que afirma que los mercados financieros estadounidenses son «fuertes y resistentes». O'Neill acortó un viaje a Japón y llegó ayer a los Estados Unidos.

Ken Dam
, uno de los subsecretarios del Tesoro, expresó una nueva muestra de confianza en el sistema financiero estadounidense, que «es -dijo-y sigue siendo fuerte».

Sin embargo, los brokers privados no son tan optimistas como el G-7, el FMI o el secretario del Tesoro de los Estados Unidos.

Las economías de Estados Unidos, Japón y Europa podrían contraerse a medida que los ataques de ayer en Nueva York y Washington afecten negativamente la confianza de los consumidores, opinaron. Sería la primera vez en por lo menos 10 años que las tres mayores economías del mundo caerían al unísono.

Peligro

«La probabilidad de una recesión en Estados Unidos aumentará a causa de esto», dijo Jeremy Podger, que colabora en la supervisión de activos por u$s 20.000 millones en Investec Guinness Flight en Londres. «Europa no saldrá indemne.»

La economía de Japón se contrajo 0,8% en el segundo trimestre y el gobierno de Taiwán predice una declinación de 0,4% para el año en curso. Asia es vulnerable a cualquier debilitamiento en el gasto de los consumidores de Estados Unidos, que representa dos tercios de una economía que creció apenas 0,2% en el segundo trimestre. Y las empresas europeas colocan 14% de sus exportaciones en Estados Unidos. Una medida de la confianza del consumidor de Estados Unidos que elabora la Conference Board cayó a su mínimo nivel en más de ocho años, cuando empezó la Guerra del Golfo en enero de 1991. La confianza es vista como un indicador de los gastos. El gasto personal durante ese mismo mes bajó 0,4%.

«Las posibilidades de una verdadera recesión son mucho mayores de lo que eran» antes del ataque, dijo
Roger Kubarych, principal economista de HVP Group en Nueva York. «Esto pondrá mucha presión sobre la Fed para que baje las tasas».

«Existe el riesgo de una gran desaceleración mundial, con importante parálisis en los Estados Unidos», opinó
Louis Prestel, que supervisa unos 500 millones de euros (u$s 452 millones) en bonos en Lazard Freres Gestion, en París. «Los apetitos de los consumidores quedarán postergados.»

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