La razón de la convocatoria anoche del presidente Kirchner al ministro Lavagna no sólo pasaba por analizar el estado de las negociaciones con el Fondo Monetario. Tomó conocimiento el Presidente de que la renegociación de la deuda puede demorarse más allá de junio de 2004 cuando intuía que el problema estaría solucionado en seis meses.
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Al encuentro asistió además el jefe de Gabinete, Alberto Fernández. Tras un repaso al estado de las negociaciones con el organismo internacional, se pasó rápidamente a los planes existentes para lograr un entendimiento con los acreedores. En las conversaciones con los técnicos del FMI, se insiste en que la propuesta debe estar lanzada antes del 31 de diciembre y con el detalle de todos los nuevos papeles que se ofrecerán en reemplazo de los que están hoy en default. Aprobada por la mayoría de los acreedores, debe estar antes de marzo de 2004. La desconfianza del Presidente tiene cierto fundamento: ése no es el cronograma que manejan en la secretaría de Finanzas, con sólo una presentación formal delineando el plan oficial a fin de setiembre. «Las propuestas se pueden hacer ya. Nuestro problema es que la acepten los inversores», graficó un integrante del equipo económico. Informate más
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