15 de febrero 2005 - 00:00

Destacaron la recomposición de las reservas del Banco Central

América Latina tiene buenas posibilidades de continuar su crecimiento económico sostenido a pesar de los desafíos a que se enfrenta, entre los que destacan la reducción de sus enormes desigualdades sociales y la insuficiente consolidación de sus instituciones.

Esa es una de las conclusiones de un coloquio celebrado hoy en Londres en Canning House, sede del Consejo Hispano y Lusobrasileño, en el que participaron dos profesores de la prestigiosa London School of Economics, George Philip, y Colin M. Lewis, y un especialista en la zona de la revista "The Economist", Michael Reid.

Todos ellos coincidieron en que el mero crecimiento económico puede llegar a eliminar la pobreza absoluta de esa región, pero no a reducir los graves niveles de desigualdad actuales, algo que sólo se conseguirá, dijeron, mediante decisiones políticas que incluyan la reforma y el fortalecimiento de las instituciones.

La reforma institucional, algo crucial para América Latina, es, sin embargo, un "proceso lento", reconoció el profesor Philip, quien añadió que aunque la zona ha desarrollado una "genuina cultura democrática", no existe allí por el momento "una cultura de la legalidad".

Hay políticos que ven crecer su popularidad cuando violan la Constitución, dijo el experto británico, según el cual hay todavía allí una tensión no resuelta entre la excesiva personalización de la política, la debilidad de los partidos y la insuficiencia de lo que en la cultura política anglosajona se conoce como "checks and balances" (mecanismos de control y equilibrio de los poderes).

Los participantes en el coloquio se mostraron pese a todo convencidos de que sobre todo después de experiencias como la del chileno Augusto Pinochet, no es nada probable un retorno a los regímenes represivos del pasado: las élites latinoamericanas miran al exterior y son conscientes de que la democracia es, pese a todo, la mejor forma de gobierno.

En el coloquio se indicó que esa democratización se ve acompañada en muchos países de la zona, desde México hasta Brasil o Perú, por una descentralización creciente, que da mayor protagonismo a los centros de poder locales, lo que puede resultar en el surgimiento de ciertas formas de caciquismo, que Philip relativizó al afirmar que podría no ser muy distinto del asociado en Chicago (EE.UU.) con un alcalde como Daley.

El profesor Lewis, autor de varios libros y artículos sobre la economía de la zona, se refirió sobre todo a los casos de la Argentina y Brasil y destacó como éxito indudable de la Argentina tanto la generación de empleo y la reducción del paro como el hecho de que las reservas hayan vuelto a los niveles de antes de la crisis.

Lewis añadió, sin embargo, que parte del crecimiento registrado los últimos años por la Argentina se ha debido, según algunos, al factor suerte - por ejemplo, el incremento de los precios de las materias primas- a la vez que criticó la pesificación de la economía porque ha creado más problemas de los que ha resuelto y socavado, entre otras cosas, la credibilidad del sistema bancario.

Criticó igualmente la congelación de los precios de las tarifas de los servicios como la energía, dijo que "es más fácil congelar que reformar" y alertó de sus repercusiones negativas bajo forma de escasez de suministro e infraestructuras deficientes.

El gobierno brasileño se ha mostrado más cuidadoso en su gestión macroeconómica, lo que ha generado una mayor confianza en el exterior, dijo Lewis, quien señaló, por otro lado, las diferencias de enfoque de Mercosur por parte de los dos países vecinos.

Brasil ve en Mercosur sobre todo un "proyecto económico", una plataforma para hacer negocios mientras que para la Argentina se trata ante todo de una "una iniciativa política", que debe analizarse en función de su compatibilidad con al Area de Libre Comercio de las Américas y de su impacto en las relaciones con Washington.

Lewis se refirió asimismo al reto que representa China para ambos países, sobre todo porque el gigante asiático competirá con ellos para atraer inversión extranjera, y se mostró más optimista en el caso de Brasil al señalar que los chinos podrían estar interesados en crear "joint ventures" con los brasileños como hicieron en su día los japoneses.

Michael Reid, de la revista "The Economist", se manifestó, por su parte, confiado en que aun cuando en 2005 el mundo no registre los niveles de crecimiento económico del año pasado, el entorno económico global va a ser suficientemente benigno para permitir que también Latinoamérica siga creciendo.

Mientras los incrementos de los tipos de interés en Estados Unidos sean constantes, como ahora, y no abruptos, no generarán ningún pánico desestabilizador, explicó.

Reid calificó como positivo el que las salidas de capitales que se han producido últimamente en América Latina no hayan sido fugas de capitales como en el pasado sino consecuencia de tipos de interés más bajos.

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