Roberto Lavagna no pudo conseguir que inversores locales y del exterior le prestaran a tasas bajas la semana pasada en la licitación de BODEN 2015. Ahora está ultimando medidas para poder reunir $ 1.000 millones que necesita este viernes para afrontar vencimientos de la deuda. En primer lugar, retiró todos los depósitos ociosos del sector público que había en el Banco Nación. A ello se sumaría la emisión de una Letra del Tesoro que, al no poder lanzarla al mercado, la colocará directamente en reparticiones que tienen recursos disponibles, como por ejemplo la ANSeS. Lo único positivo de esta escasez de dinero -producto de la falta de acuerdo con el Fondo Monetario y sin acceso al mercado a baja tasa- es que obliga al gobierno a frenar la expansión del gasto público. Viene creciendo a 23% este año, y en este nuevo contexto el gobierno podría anticipar el ajuste que se esperaba para después de las próximas elecciones.
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El 16 de setiembre pasado, el Tesoro habría extraído más de $ 800 millones de sus depósitos en el Nación y giró dichos pesos a su cuenta del BCRA. Esta transferencia de fondos impactó en la base monetaria, que descendió a $ 53.100 millones.
Se ubica así unos $ 880 millones por debajo del techo de emisión monetaria ($ 53.980 millones) fijado por el Banco Central para setiembre. Esto le da a la entidad que preside Martín Redrado un mayor margen para continuar emitiendo pesos en pos de mantener la cotización del dólar por encima de los $ 2,90.
Pero a cambio arriesga incentivar las crecientes expectativas inflacionarias.
Además señala lo siguiente:
• En el corto plazo, una situación en la cual están aumentando las expectativas inflacionarias implica para este BCRA tener que hacer equilibrio entre una serie de objetivos con restricciones: maximización del valor del dólar ( objetivo externo al BCRA), suba de tasa de interés pero con techos (otro objetivo externo) y la inflación (objetivo propio).
• En setiembre, cuando se percibe un aumento de las presiones inflacionarias, luce poco probable que el BCRA intente llevar hacia arriba, en forma significativa, el precio del dólar.
• En cuanto a las tasas de interés, es claro que parece poco probable que el BCRA trate de subirlas. Por lo tanto, continuaría el escenario de alta liquidez hasta fin de mes.
• Aquí lo que hay que notar es que con el gobierno cancelando sus obligaciones en pesos, seguramente los bancos privados irán recibiendo nuevos fondos mes a mes, tal como ocurrió desde principios de año. Esto claramente se está reflejando en el crecimiento actual de los depósitos.. Este traspaso de fondos de la banca pública a la privada se da porque el crecimiento de los depósitos públicos se ha desacelerado abruptamente (en 2004 casi se duplicaron y este año apenas crecen 6%) debido a que, al no haber acuerdo con el FMI, el gobierno debe destinar gran parte de los recursos que extrae del sector privado al exterior
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