La renuncia del Bank of New York (BoNY) a ser el «agente del canje» («exchange agent») puso al Citigroup y al JP Morgan entre los candidatos a reemplazarlo. De todas maneras, el primero de ellos difícilmente acceda -o se lo invite-a ingresar en la transacción, habida cuenta de la embestida del Ministerio de Economía contra el vicechairman de la entidad, Bill Rhodes, acusándolo de conspirador (junto con Jacques de Larosiere, ex FMI, y Charles Dallara, del Instituto de Finanzas Internacional).
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Fue intempestiva la decisión de retirarse del BoNY. Sencillamente vieron que había muchos riesgos (juicios, imagen, etc.) en la operación, y las comisiones que cobran son de entre 2 y 3 millones de dólares. Poco para ganar, y mucho para perder. Los ejecutivos de esa entidad ni siquiera asistieron a una reunión que estaba prevista en Manhattan el mismo jueves -estaban allí Leonardo Madcur y Sebastián Palla del equipo económico-, en donde se iban a definir detalles del inicio de la oferta. Ahora, todo debe reiniciarse. En las razones del alejamiento del BoNY trascendió que, en primer lugar, no iba a dar abasto con la operatoria. Paralelamente, se menciona como otros motivos los constantes cambios que introducíael secretario de Finanzas, Guillermo Nielsen, sin siquiera consultar a los ejecutivos sobre sus consecuencias. En términos generales, el papel del banco agente del canje debe ser el de recibir la información de cada uno de los bonistas interesados en la propuesta y dar instrucciones a las cajas de valores ( Euroclear). Es simplemente operativa, pero requiere presencia global.
• Con la renuncia del BoNY, Roberto Lavagna pierde por lo menos 30 días. Es lo que demorará seleccionar al reemplazante y que éste se ponga al tanto de los detalles legales de la operación. Amén del enésimo cambio que deberá introducirse en el prospecto en la SEC.
• No son muchas las opciones abiertas al equipo económico, y eso es lo más complicado. Muchos advierten que se repetirán las dificultades observadas a la hora de designar al sindicato de bancos encargados de diseñar la oferta junto con el gobierno. Nadie en ese momento quería ingresar con rechazo elevado a la oferta.
• Que comience la oferta en Buenos Aires y más tarde se haga en el exterior tiene una sólo complicación, y no menor: la prioridad que se iba a dar a los bonistas que primero acepten para elegir los bonos Par (sin quita y largo plazo). Se repite la estrategia del «corralito» de Lavagna: resolver el problema muy lentamente y en etapas.
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