La suba dramática en las tasas de interés de este año por parte de la Reserva Federal estadounidense (FED) y otros de los principales bancos centrales del mundo, provocó un recrudecimiento de la crisis de deuda en el mundo, con cerca de u$s650.000 millones de bonos y préstamos en cesación de pagos o cerca de arribar a dicho estado.
Advierten sobre la escalada de la crisis de deuda en el mundo
"Dados los niveles de las tasa de interés, es muy difícil que el ciclo de defaults no siga su curso", advirtió Will Nicoll, jefe de inversiones en la administradora de inversiones británica M&G.
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Impulsada por la guerra entre Rusia y Ucrania y los problemas en las cadenas de suministro, la alta inflación -que vio a países como Estados Unidos con índices récord en las últimas cuatro décadas- motivó que los bancos centrales subieran sus tasas desde principios de este año.
La Reserva Federal (FED), por ejemplo, llevó sus tasas desde un rango mínimo de 0,00% a 0,25%, a uno de 4,25% a 4,50% este último mes, con siete subas de tasas desde marzo hasta este mes de diciembre.
De forma análoga, el Banco Central Europeo (BCE) subió su tasa en cinco oportunidades modificando al alza la de operaciones de financiación de 0,25% a 2,50%, la de depósito de 0% a 2,75%, y la de facilidad de préstamo de 0,75% a 2%, el mayor nivel desde fines de 2008.
Todo esto -sumado a situaciones particulares como las dificultades en el mercado inmobiliario de China o la crisis en los fondos de pensión británicos en septiembre por la venta masiva de deuda pública- llevó a que los impagos se elevaran a lo largo del año.
Sólo en Estados Unidos, la deuda en dificultades -entendida como la que entró en default o está en peligro de entrar en dicha calificación- saltó un 300% en los últimos 12 meses, según estimaciones de la agencia Bloomberg.
Mientras tanto, los ratios de apalancamiento -medida utilizada por las instituciones financieras para medir el riesgo- llegaron a un récord en algunos casos.
Según afirman algunos analistas, este fuerte crecimiento de la deuda en dificultades -a u$s650.000 millones en todo el mundo- coloca al mercado global de crédito corporativo bajo la mayor presión desde la crisis financiera de 2008.
"Dados los niveles de las tasa de interés, es muy difícil que el ciclo de defaults no siga su curso", advirtió Will Nicoll, jefe de inversiones en la administradora de inversiones británica M&G.
Las provisiones por insolvencias en bancos de gran importancia en el sistema financiero subió 75% en el tercer trimestre, según datos de Bloomberg, lo cual sirve como un indicador de que se están preparando para problemas de pagos y defaults.
Si bien la mayoría de los economistas prevén una caída moderada en las economías para el próximo año, una recesión más profunda podría encender las alarmas en el sistema financiero global debido a que se encuentra "vastamente sobreapalancado", según Eliott Investment, fondo del inversor Paul Singer.
Por sobreapalancamiento se entiende a que los bancos están prestando un nivel excesivo de dinero, respecto de sus activos.
Un motivo de preocupación es precisamente la cantidad de préstamos apalancados, es decir, extendidos a empresas o personas que ya están fuertemente endeudados o con un mal historial de crédito: sólo en Estados Unidos la deuda bajo esa condición era de u$s834 millones el año pasado, más del doble que en 2007, antes de la crisis financiera.
De acuerdo con estrategas del banco UBS, las tasas de cesación de pagos en ese país podrían llegar al 9% si la FED continua con su política monetaria agresiva, un porcentaje que tampoco se veía desde la crisis financiera.
La crisis de deuda se extiende más allá del mundo corporativo y también afecta a los gobiernos de varios países, especialmente los de menores ingresos.
El presidente del Banco Mundial (BM), David Malpass, aseguró en octubre que el mundo se enfrenta a una "quinta ola de crisis de la deuda" y pidió más apoyo para los países en dificultades. "Sólo en 2022 vencieron alrededor de 44.000 millones de dólares en pagos del servicio de la deuda bilateral y privada en algunos de los países más pobres", advirtió.
En el mismo sentido se había expresado BlackRock a través de un informe publicado en Fortune en el que advertía sobre la crisis de deuda a la que se dirigía el mundo y el período de cuatro décadas de actividad e inflación estable "quedó atrás". Así lo escribió el vicepresidente Philipp Hildebrand y un equipo de altos ejecutivos. "Se está desarrollando el nuevo régimen de mayor volatilidad macro y de mercado. Se pronostica una recesión".
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