Bonos: comienza "pacto de caballeros" entre Bank of America-HSBC y el mundo financiero

Economía

Se transfieren hoy los nuevos 12 títulos que reemplazarán a los más de 27 reestructurados. Desafío: sostener precios y hacerlos crecer.

Formalmente, el programa de reestructuración de títulos públicos soberanos emitidos bajo legislación internacional, terminará hoy. Según el cronograma oficial y final, durante la jornada el Bank of America y el HSBC, contratados por el Gobierno para emitir la nueva deuda, transferirán formalmente a sus propietarios (los fondos y particulares que aceptaron el canje) los nuevos 12 títulos públicos que reemplazarán a los más de 27 que el país reemplazó con la nueva deuda, dando comienzo a una nueva etapa para el mercado financiero argentino. Y para la política económica del país. Esto no implica que el trabajo del Bank of America y el HSBC hayan terminado su trabajo ni si influencia. Ambas entidades tendrán dos tareas más a desarrollar en el corto plazo.

La primera y más importantes será que a partir de hoy. Buscarán que el mercado financiero internacional cumpla con el “pacto de caballeros” implícito que siempre existe en las megaoperaciones como la que termina hoy con la colocación de la deuda argentina. Siempre que se reestructura de manera voluntaria la deuda soberana o una gran empresa sale al mercado unos días después los grandes operadores financieros tenedores de esos papeles sostienen el precio o lo hacen crecer de manera prolija, pero nunca se viven avalanchas vendedoras que hagan que la inversión comience su vida útil con malas señales en sus primeras jornadas. Más aún si los colocadores son entidades del club de los grandes del mercado financiero mundial, como el Bank of America y el HSBC. Se trata de una estrategia habitual y normal de buenas artes del sistema financiero internacional, para que el precio de los bonos en una reestructuración reciente no colapse.

Son pactos no escritos y de caballeros que se ejecutan inyectando muy lentamente la nueva deuda en los mercados, donde la instrumentación viene de parte de los colocadores, pero a la que deberían acompañar todos los grandes bancos colegas a nivel internacional (J.P.Morgan, UBS, Santander, BBVA, Barclays, Citi, ING, Credit Suisse, Commerzbank, Itau, BNP y similares). También deberían intervenir los grandes fondos de inversión que reestructuraron la deuda en default, y entre los que se encuentran BlackRock, PIMCO, Templeton, Monarch, Ashmore, Contrarian, Fidelity, Greylock y el resto de las grandes casas de inversión que finalmente aceptaron la propuesta del Gobierno de Alberto Fernández. Todos evitarán revender rápidamente sus nuevos bonos, evitando perder rápidamente valor de los nuevos Globales, haciendo que la nueva deuda tenga un mal debut.

Tal como comentó este diario, en general, la estrategia de los fondos de inversión es la de sostener en el tiempo sus tenencias, a la espera de una estabilización en el precio de la deuda argentina, con la esperanza de que en algunos meses la economía local comience a dar signos serios de recuperación y el ministro Martín Guzmán muestre sus planes de mediano y largo plazo. Sin embargo este acuerdo/estrategia tiene plazo de vencimiento. Si ya iniciado el próximo año no hay señales serias de recuperación, si no hay novedades de un acuerdo con el FMI o las promesas fiscales, monetarias e inflacionarias no se cumplen las ventas podrían acelerarse. Y ya no estarán el Bank of America o el HSBC para parlamentar.

Según el especialista de FinGuru, Sebastian Maril, “la cotización de los nuevos bonos no debe basarse en una reestructuración exitosa. Como todo activo que cotiza en los mercados, los precios responden a un conjunto de variables que terminan formando el valor del activo. Los nuevos bonos argentinos, hasta que el país no haga reformas estructurales que ayuden a crecer la economía o al menos hasta que la actividad económica muestre claras señales de crecimiento, no van a experimentar una marcada y prolongada tendencia alcista”.

La segunda tarea de los bancos emisores de deuda será terminar de contactar a los tenedores del 1% de los bonos Par que no ingresaron al canje y elaborar una estrategia institucional y legal para que puedan sumarse. Tal como adelantó ayer este diario, será un trabajo conjunto que las dos entidades deberán ejecutar con el estudio de abogados que representa al país, Claery Gotlieb Steen & Hamilton (CGS&H); quienes deberán instrumentar los movimientos jurídicos necesarios para que la Security and Exchange Commission (SEC) acepte que estos acreedores puedan entrar. Según la certeza que hay tanto en el Gobierno de Alberto Fernández como en el estudio de abogados y entre los bancos emisores, ese 1% (unos 653 millones de dólares) está en poder de inversores pequeños particulares que no pudieron ejecutar su ingreso en tiempo y forma, pero no por rechazar el canje.

Según declaró ayer a este diario el secretario de Finanzas, Diego Bastourre, son tenedores de bonos de entre 10.000 y 15.000 dólares a canjear, a los que los bancos que manejan sus cuentas no contactaron. El funcionario reconoció también que para liquidar estas series deberá tenerse en cuenta también la aplicación de la cláusula Rughts Upon Future Offers (RUFO), que impide reconocer el 100% de los bonos Pares, sin que se le deba aplicar el mismo criterio a los que sí ingresaron en el llamado. La tarea final de Bank of America y HSBC será elaborar con Cleary alguna estrategia financiera, obviamente avalada por el Ministerio de Economía de Martín Guzmán para que los tenedores de esta deuda puedan entrar al canje en las mismas condiciones del resto de los tenedores de deuda emitida durante el kirchnersimo en los canjes de 2005 y 2010. Y así completar el 100% de la reestructuración de la deuda.

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