Guzmán cierra el año con una megalicitación: mañana saldrá en busca de $265.000 millones

Economía

Enfrenta vencimientos por más de $280.000 millones. En la primera subasta del mes acumuló un colchón de fondeo neto de $105.000 millones. ¿Cómo cierra el programa financiero anual? El plan para 2022, atravesado por la negociación con el FMI.

El Ministerio de Economía realizará mañana su última licitación de deuda en pesos del año. Se trata de un posta importante ya que el 31 de diciembre vencen más de $280.000 millones. La cartera que encabeza Martín Guzmán llega a esta instancia con un colchón de financiamiento neto de $105.000 millones, conseguido en la subasta de mediados de mes.

La intención de los funcionarios es conservar el grueso de ese fondeo extra o, en el mejor de los casos, engrosarlo. Por eso, apuntan a una megacolocación: pondrán sobre la mesa ocho títulos y saldrán en busca de $265.000 millones, un monto que es ampliable en caso de que haya una demanda superior del mercado.

Esta colocación marcará el cierre del programa financiero 2021. En la práctica, los títulos emitidos esta semana se liquidarán el lunes 3 de enero ya que el Banco Central invitó a las entidades financieras a dar asueto a sus trabajadores el 24 y el 31 de diciembre. Así, los vencimientos pautados para el último día del año también pasarían para el lunes. Pero lo cierto es que, a pesar de que ambas operaciones se completen el próximo año, la programación oficial las contemplaba para el corriente.

Como contó este diario, en el Palacio de Hacienda apuntan a cerrar 2021 con un rollover acumulado de los compromisos en moneda local cercano al 120%. En paralelo, trabajan en la estrategia financiera para 2022, que estará atravesada por la negociación con el Fondo Monetario Internacional y la búsqueda de reducir la emisión monetaria, una de las grandes exigencias del organismo.

Detalles de la licitación

La Secretaría de Finanzas, que encabezan Rafael Brigo y Ramiro Tosi, ofrecerá ocho instrumentos de deuda en pesos. Esta vez no habrá bonos dólar linked, que habían tenido una importante demanda en las últimas licitaciones. La letra más corta tendrá apenas 14 días de plazo: la Lelite (exclusiva para fondos comunes de inversión), que saldrá con un precio preestablecido de $986,88 por cada $1.000 de valor nominal, al que los FCI podrán adherir.

Luego, se reabrirán tres Letras a Descuento (Ledes) a febrero, abril y mayo próximos. Todas ellas saldrán sin parámetro de precio, por lo que su rendimiento no tendrá tope a priori. Es que las tasas del mercado secundario se acomodaron a los niveles que los funcionarios consideran sostenibles. Asimismo, se lanzará una nueva letra indexada a la inflación (Lecer) con vencimiento el 21 de octubre venidero y un precio mínimo de $990 por cada $1.000 nominales. Estos cuatro instrumentos forman parte del programa de creadores de mercado, por lo que los seis bancos y Alyc que fueron designados como market makers podrán suscribir, en una segunda vuelta que se realizará el jueves, hasta un 20% extra de lo colocado en cada letra el día anterior al precio de corte de la primera vuelta.

Por último, Finanzas reabrirá tres bonos de mayor plazo: el TB23, un título a tasa Badlar más 5,25% de cupón, que expira en febrero de 2023; el T2X3, un bono CER (atado a la inflación) con cupón del 1,45% y vencimiento en agosto de 2023; y el T2X4, otro Boncer que en este caso caduca en julio de 2024 y paga CER más 1,55%. Ninguno de los tres saldrá con piso ni tope de tasa.

Programa financiero 2021

Guzmán apunta a un resultado favorable mañana para sostener el fondeo neto mensual y acotar los pedidos de asistencia monetaria al Banco Central, en un diciembre siempre exigente por la alta estacionalidad del déficit fiscal. Con datos al martes 21, el Tesoro ya le había pedido $345.000 millones a la entidad que preside Miguel Pesce.

En los últimos meses, en Economía habían señalado que el objetivo era terminar el año con un financiamiento neto acumulado por encima de los $600.000 millones y un rollover de los vencimientos anuales en pesos de entre el 115% y el 120%. A falta de una licitación para cerrar 2021, acumula casi $690.000 millones de endeudamiento extra y una tasa de rollover del 122%. Si esta semana logra renovar el grueso de los vencimientos, cumplirá esa meta.

Lo que le será más difícil es cumplir con la pauta presupuestada de cubrir el 60% del déficit fiscal de 2021 con asistencia directa del Banco Central y el 40% con nuevo endeudamiento en pesos. Un mix de financiamiento que Guzmán había diagramado para reducir la emisión monetaria respecto de 2020 bajo la premisa de que una fuerte inyección de circulante retroalimentaría las presiones sobre el dólar. En el primer semestre, estacionalidad y disciplina fiscal mediante, cumplió con esa directriz. Pero en la segunda parte del año el peso de la emisión ganó terreno, impulsado por un menor porcentaje de rollover ante una carga de vencimientos más abultada y un mercado en modo electoral.

Con los últimos datos disponibles, la asistencia del BCRA al fisco acumulaba $1,79 billones en términos brutos, es decir, sin descontar la precancelación de adelantos transitorios que el Gobierno realizó tras el ingreso de los derechos especiales de giro (DEG) del FMI ya que el grueso de los analistas considera que esa operación no tuvo impacto monetario concreto. Eso equivale al 72% de las fuentes financieras, bien por encima de la pauta del 60%. Los funcionarios sí consideran que hay que netear la emisión con aquella precancelación: en tal caso, acumularía $1,36 billones y representaría el 66% del financiamiento del Tesoro.

Con todo, la asistencia monetaria terminará el año con una importante reducción respecto del shock de 2020, cuando (casi sin acceso al crédito en pesos tras el reperfilamiento de 2019 y con el paquete covid en plena vigencia) alcanzó 7,2% del PBI. En 2021, acumula entre 3 y 4 puntos del producto, según se contabilice o no la precancelación de adelantos realizada con los DEG.

FMI y 2022

Para el próximo año, el programa financiero estará condicionado por la negociación con el Fondo. El proyecto de presupuesto de Guzmán que fue bloqueado por la oposición en el Congreso pautaba una reducción del financiamiento del Tesoro vía emisión al 1,8% del PBI. El esquema para cubrir necesidades por 4,9% del producto se completaba con 2% de nueva deuda en pesos y 1,1% de desembolsos netos de organismos multilaterales y bilaterales. Un escenario que, si bien quedó vacante por el momento, era objetado por el staff del FMI en la negociación de las metas del programa plurianual que será la base del acuerdo que busca el Gobierno para refinanciar la deuda de u$s45.000 millones que dejó Mauricio Macri.

Más allá del reconocimiento público de que la emisión no es la única causa de la inflación y de que también se necesitan políticas para coordinar expectativas, el organismo no abandona su recetario: pugna por una reducción acelerada de la asistencia del BCRA y pide una política monetaria más estricta con tasas reales positivas. Con un creciente pero aún limitado acceso al crédito en pesos, una menor emisión implicaría en los hechos un mayor ajuste fiscal. Este punto es uno de los ejes claves de las discusiones con el FMI junto al ritmo de crecimiento y de acumulación de reservas.

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