Licitación y canje: Guzmán busca cerrar rollover de junio y despejar pagos de julio

Economía

Colocará cinco Letras sin tasa máxima en busca de al menos $21.000 millones y ofrecerá dos Boncer a 2022 y 2023 a cambio del TC21, el primer gran vencimiento del tercer trimestre por $300.000 millones.

Martín Guzmán intentará avanzar mañana en dos planos de su estrategia financiera: ampliar el fondeo en el mercado de cara a refinanciar los $240.000 millones que expiran a fines de junio y empezar a despejar el abultado calendario de pagos de deuda de julio. El Ministerio de Economía anunció ayer que licitará cinco Letras sin precio mínimo (es decir, sin tasa máxima a priori) en busca de al menos $21.000 millones, un monto que es ampliable. Además, lanzó un canje del bono TC21, el mayor vencimiento del próximo mes por unos $300.000 millones.

El combo de Letras que pondrá sobre la mesa en la licitación es el mismo de la semana pasada, cuando la Secretaría de Finanzas -a cargo de Mariano Sardi- consiguió $163.000 millones, que equivalen al 66% de los compromisos de junio. Se trata de la Ledes (tasa fija) y la Lepase (tasa variable) que vencen el 30 de septiembre, la Ledes al 30 de noviembre y las Lecer (atadas a la inflación) al 31 marzo y al 23 de mayo de 2022. Como salen sin tasa máxima, la referencia es el rendimiento convalidado el miércoles pasado: respectivamente, 39,24%, 39,22%, 40,48%, 1,3% real y 1,53% real. Restan $80.000 millones para cerrar el rollover del mes. Como hay una tercera colocación el 28 de junio, Economía apunta a terminar con un amplio fondeo neto.

Por otra parte, Finanzas convocó a la conversión del TC21, que será tomado al valor técnico de $5.121,20 por cada $1.000 de valor nominal, a cambio de una canasta compuesta en un 40% por el Boncer a septiembre de 2022 (T2X2), que paga 1,3% más CER y se tomará a un precio de $1.461,78, y en un 60% por el Boncer a agosto de 2023 (T2X3), que paga 1,45% más CER y se tomará a $1.336,33. Se trata de una alternativa que Ámbito había adelantado, con la que el Gobierno buscará despejar parte de los vencimientos de julio, un mes en el que vencen más de $450.000 millones de instrumentos de mercado y representa el primer desafío del tercer trimestre.

Será una prueba clave de cara a agosto, un mes aún más exigente. Es que, según la consultora 1816, de los $300.000 millones del TC21, el 58% está en manos del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) de la Anses. Así, los vencimientos en pesos con acreedores privados de julio rondan los $200.000 millones, un nivel similar al de junio. En agosto, en cambio, los compromisos con privados superan los $350.000 millones. El principal vencimiento de ese mes será el TX21, del cual el FGS tiene el 32%. Todo un desafío para la estrategia oficial de minimizar la inyección de pesos en la economía bajo la idea de esto contribuiría a aumentar las presiones cambiarias. Si el canje de mañana sale como pretende, el equipo de Finanzas podría repetir la operación para intentar despejar el TX21.

La intención de Economía es conseguir un elevado rollover en junio, en la antesala de un trimestre desafiante. Entre enero y mayo, acumuló en el mercado un endeudamiento neto de casi $200.000 millones. Además, le pidió al Banco Central asistencia monetaria por $240.000 millones. Un mix de financiamiento de 45% deuda y 55% emisión, que este mes va camino a equilibrarse aún más. Así, Guzmán tiene margen para cerrar el primer semestre con mayor porcentaje de deuda y menor de emisión respecto de lo que plantea el Presupuesto: 40 y 60% respectivamente.

Además de los canjes, los planes oficiales para capear esa montaña de vencimientos incluyen llevar mayor volumen al mercado de deuda en pesos. Una de las iniciativas ya está en vigencia: la medida del BCRA que habilitó a los bancos a migrar encajes colocados en Leliq a títulos del Tesoro a entre 180 y 450 días de plazo. Otra es el programa de Creadores de Mercado, que ya despertó interés entre los principales jugadores de la plaza local y que las secretarías de Finanzas y de Hacienda lanzarán en los próximos días mediante una resolución conjunta en el Boletín Oficial.

Otra de las variables de ajuste es la tasa que podría convalidar el Gobierno en las colocaciones venideras. Ya la semana pasada dio muestras de flexibilidad y atrajo un importante volumen con las Lecer a 2022 al pagar un interés real superior al 1%, cuando la curva CER a plazos similares operaba con rendimientos negativos en el mercado secundario.

En una charla organizada por BAVSA, Federico Furiase (ex Eco Go y recién incorporado a Anker, la firma que lanzó Luis “Toto” Caputo), analizó el escenario: “En agosto ya no juega a favor la estacionalidad de la cosecha gruesa y nos acercamos a las elecciones, lo que puede generar tensión cambiaria. Es muy importante que el BCRA trate de controlar la presión en la brecha con las reservas netas y que Finanzas genere incentivos para estirar plazos. Pero el Gobierno ganó aire. El piso de financiamiento neto de este año, para no estresar lo monetario y cambiario, tendría que estar en $500.000 millones. Ya lleva $200.000 millones a mayo más lo que obtenga en junio. El ratio de rollover con el sector privado tiene que estar en 110% para llegar a ese número. Si se maneja el mercado cambiario de acá a las elecciones, no vemos una misión imposible”.

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