29 de diciembre 2000 - 00:00

Diálogos de Wall Street

(El periodista dialoga con un operador veterano de la Bolsa estadounidense -personificado en Gordon Gekko, el protagonista de la película «Wall Street»- sobre las perspectivas para los mercados en el 2001. Hay datos muy interesantes. Veamos.)

PERIODISTA: Un año queda atrás. Un año difícil. Sobre todo en Wall Street. Gordon Gekko: Se había perdido la costumbre de perder dinero en la Bolsa. Hubo que retomar una costumbre que nunca es grata... No hubiera sido tan terrible de no ser por el hecho de que las carteras se fueran sesgando más y más hacia la tecnología.

P.: Ha sido el peor año del NASDAQ en toda su historia.

G.G.: Si el año cerrara en los niveles actuales, sí. 1974 ostentaba el récord anterior con una baja de 34%. Pero hay que pensar que a comienzos de marzo, el NASDAQ llevaba un avance de 25 por ciento.

P.: Una aritmética simple nos dice que ello implica un NASDAQ cotizando a mitad de precio en relación con sus niveles máximos de marzo.

G.G.: Esa magnitud de caída no registraba antecedentes. Y aunque el NASDAQ pudiera mejorar su performance respecto de 1974, lo que usted debería comprender es que en esos lejanos años el NASDAQ era un mercado marginal compuesto por compañías de poca monta y papeles de muy baja capitalización. El AMEX, veinticinco años atrás, era un mercado mucho más relevante; para no hablar de la Bolsa de Nueva York (NYSE).

P.: En cambio, en los últimos años, los papeles de mayor envergadura cotizaban fuera de los recintos... Tal el caso de Microsoft, Intel, Cisco...

G.G.: Nunca el NASDAQ tuvo tanto peso específico como en 1999 y a comienzos del 2000. Es en ese sentido que su derrumbe no guarda comparación con nada que le haya sucedido en el pasado.

P.: El famoso problema del año 2000 no fue tal. Los sistemas no dejaron de funcionar, pero lo que dejó de funcionar fue el NASDAQ.

G.G.:
La tecnología no se detuvo. Atravesó sin mella el umbral de 2000. Pero lo que se frenó fue la fase de dinero (y crédito) fácil. Si usted traza un balance queda claro cuál era el verdadero conductor del boom del NASDAQ.

P.: El dinero en abundancia.

G.G.:
En combinación con expectativas de baja inflación y una economía en marcha, es una pareja muy potente. Lo vimos en los ochenta en Japón.

P.: El dinero no es todo. También necesita inversores dispuestos a tomar riesgo.

G.G.: La inclinación a tomar riesgos no es enteramente independiente. Está muy influenciada por la performance reciente. Si hubo una fiebre de Internet y no llegó a hacerla en biotecnología, la única razón fue porque la suba de tasas instrumentada por la Reserva Federal quedó en el medio... Se descifró el mapa del genoma humano, se abrieron magníficas oportunidades. Era una historia estupenda para lanzar una nueva pierna ascendente del bull market (mercado alcista). Pero usted necesita crédito abundante para lanzar fuegos de artificio. La Fed le cortó la fiesta cuando se aprestaba a comenzar...

P.: El año fue malo pero cierra, a mi modo de ver, con una nota positiva. El principal enemigo -la Reserva Federal-anuncia que cambia de bando...

G.G.: Correcto. A decir verdad, la FED desde mayo que milita, en los hechos concretos, en una posición neutral. Ello no impidió el derrumbe de las tecnológicas. Pero, es correcto, ahora asume una postura constructiva. Es una buena noticia. La mala noticia es que esta vez los problemas están en casa y no en Rusia o en el sudeste de Asia.

P.: Una vieja estrategia de inversión en Wall Street consiste en comprar los «perros» del Dow Jones -las acciones de peor actuación a fin de año-porque suelen convertirse en las estrellas del año siguiente. ¿No convendría utilizar la idea con el NASDAQ?

G.G.: Es una buena idea pero no la siga al pie de la letra. No compre los «perros» del NASDAQ. Simplemente porque los perros del NASDAQ no tienen retorno. Los delistan, no sobreviven, no son «blue chips», compañías bien establecidas como en el Dow Jones. La «perrera» del NASDAQ, digamos, no toma prisioneros. No compre acciones de Internet que cotizan por centavos, a menos que quiera deshacerse rápido del cambio chico. Casi nadie vuelve cuando se cruza la frontera de un dólar por acción.

P.: Nada hubo peor que el NASDAQ en el año 2000. Las bajas en el Dow Jones o en el SP 500 han sido moderadas en comparación. ¿No tendrá una revancha el año próximo?

G.G.: Eso es posible. Y tiene sentido. Tecnología vis a vis el resto de los sectores -en mi humilde opinión-muestra los precios más atractivos desde, por lo menos, 1996. No en términos absolutos, pero sí tomando en cuenta las tasas de crecimiento que uno puede estimar a largo plazo en los distintos segmentos. Acciones de alimentación o de productos medicinales que fueron el «descarte» en 1999 se convirtieron en las «estrellas» de 2000. Pero hoy lucen a simple vista muy infladas de precio.

P.: Son papeles de naturaleza defensiva.

G.G.: Un refugio de manual. Pero son los precios actuales, a mi juicio, los que los transforman en una inversión agresiva.

P.: Tendría sentido rotar de nuevo hacia tecnología.

G.G.: El problema de las tecnológicas hoy es mucho menos la valuación que la sobreexposición.

P.: Todo el mundo tiene demasiados papeles tecnológicos en cartera.

G.G.: Esa es, precisamente, la trampa. Es una ratonera. Esa situación ha mejorado sensiblemente, pero dista de haberse corregido. Aun en los mercados bajistas más terribles, usted intercala de tanto en tanto algún repunte, algún rally que suele ser breve pero, sobre todo, poderoso. Un movimiento contra la tendencia principal, que finalmente prevalece. Desde setiembre que el NASDAQ no consigue imponer una recuperación que no sea un mero estertor. Aun el avance que gatillaron las palabras de aliento de Alan Greenspan, a comienzos de diciembre, no provocaron más que una mejoría efímera.

P.: Mucha gente sigue pujando por salir.

G.G.: Esa es la impresión que a uno le deja. Estamos hablando de volúmenes que no han cejado. Si es así, entonces lo que verdaderamente sobra es tiempo.

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