Diálogos de Wall Street
-
Mapa de las exportaciones récord argentinas: los destinos y productos que sorprendieron detrás del salto comercial
-
¿Plazo fijo si o no? Cuánto generan $4.000.000 a 30 días
PERIODISTA: Corríjame si me equivoco. La Fed bajará las tasas, eso sí, pero Greenspan no parece apremiado por los tiempos.
P.: Lindsay es el número dos en asuntos económicos de la nueva administración Bush.
G.G.: Correcto. Pero como el secretario del Tesoro, Paul O'Neil, no es un economista profesional, hoy por hoy, Lindsay es el número uno en el tablero de diseño de las políticas.
P.: ¿Usted cree qué la baja de impuestos obrará sus efectos este año?
G.G.: Sí. Hay tiempo para sancionarla hasta setiembre, que es cuando finaliza el ejercicio fiscal 2000-2001.
P.: Y Bush está resueltamente encaminado.
G.G.: Es un caballito de batalla. Y no sé si usted reparó en que ya no queda oposición a la baja de impuestos. El chapuzón de la economía debilitó las objeciones de los demócratas.
P.: Y Greenspan, muy crítico el año pasado, repentinamente se abrazó a la causa.
G.G.: Como ve, quedó el terreno despejado. Esto, sin embargo, impone una complicación. La Fed debe calibrar la dosis de estímulo monetario teniendo en cuenta que, más adelante, se acoplarán los efectos de la reducción impositiva. Nada peor para la credibilidad de la que goza la Fed que tener que desandar el camino a las apuradas como ha debido hacer esta semana el Banco de Japón.
P.: ¿Cómo es eso?
G.G.: Subió la tasa de 0% a 0,25% y, con gran pompa, le puso punto final a la política de tasa cero en agosto del año pasado. De la mano de la firme convicción de que la economía japonesa había entrado ya en un sendero de recuperación sostenida. Para enterarse luego, con los números de las cuentas regionales, que cuando se creía que la economía estaba saliendo del atolladero, en rigor se estaba hundiendo de nuevo en recesión. Ayer la tasa volvió a bajar de 0,25% a 0,15%.
P.: No a 0%.
G.G.: Para esquivar el oprobio. Me parece que la Fed va a tratar de evitar caer en ese tipo de error. La política de tasas no puede replicar la volatilidad de los mercados. En lo posible debiera tomar distancia.
P.: ¿Se cierra entonces la puerta a un recorte antes de la reunión del 20 de marzo?
G.G.: Queda entornada. Pero sólo se abrirá si algo grave sucede.
P.: Es una decepción para Wall Street.
G.G.: Es entendible. Pero ayudará a preservar la impresión de un banco central que no corre detrás de una agenda que le dicta el NASDAQ. Me parece entonces que el saldo final no deja de ser positivo.
P.: ¿Y piensa aún que la tasa bajará medio punto el día 20?
G.G.: Efectivamente. Como gusta decir la Fed, en la economía prevalecen riesgos a la baja.
P.: La confianza del consumidor se derrumbó. Son cinco lecturas en los últimos cinco meses invariablemente negativas. La expectativa de un recorte de tasas anticipado se basaba en esa dinámica.
G.G.: Uno puede ver un consumidor preocupado por su futuro en las encuestas pero que no por ello deja de echar mano a la billetera. El consumo creció 2,8% en el cuarto trimestre en el marco de una economía que -de acuerdo con cifras que acaban de difundirse-desaceleró su marcha a un ritmo de 1,1%. Las ventas minoristas (que no reflejan más de un tercio del consumo) retrocedieron, mes a mes, durante todo el cuarto trimestre, entregando quizás una imagen previa de mayor debilidad que la real. Como fuera, en enero las ventas minoristas dejaron de caer y registraron un fuerte repunte.
P.: El consumidor se mantiene activo.
G.G.: Nada hace pensar que no tendremos un avance del consumo a principios de año que no sea, como mínimo, similar al registrado a fines de 1999. Lo cual no está nada mal.
P.: Pese a los temores que expresa en las encuestas.
G.G.: Coexistiendo con una pérdida de confianza en las encuestas. En esencia se teme estar peor en el horizonte que va más allá de los próximos seis meses. La gente no se queja del presente. Es difícil pensar que ese cuadro no pueda esperar tres semanas hasta la reunión habitual de la Fed, que requiera una intervención urgente.
P.: Las ventas de casas nuevas cayeron 11%. La semana pasada usted las había destacado como una muestra de fortaleza de la demanda. En el último informe no quedan rastros de dicha solidez.
G.G.: No es tan así. Se revisaron los guarismos de diciembre. De manera mayúscula. Las ventas de casas nuevas se dispararon 15%. Y, como usted señala, retrocedieron 11% en enero. Observe un gráfico y detectará que todavía persiste una tendencia netamente ascendente.
P.: ¿No es sorprendente?
G.G.: No es lo que yo hubiera imaginado. Pero esas son las cifras. Y Greenspan, en el Congreso, se apoyó en ellas para defender la tesis de una economía que no se hunde inexorablemente en una recesión. Siempre le dije que se prepare para un período prolongado de escaramuzas. Esta batalla es un maratón, una prueba de resistencia y no como quisiera el mercado, una rápida carrera de cien metros.



