9 de marzo 2001 - 00:00

Diálogos en Wall Street

Diálogos en Wall Street
Periodista: El mercado pedía una baja urgente de tasas. La Fed no la concedió.Y, sin embargo, la Bolsa ha mejorado considerablemente.

Gordon Gekko:
En un marco en el que las novedades provenientes de las compañías no han cesado de deteriorarse. Es una suba cuesta arriba.

P.: Las noticias no son buenas.


G.G.:
No espere escuchar nada alentador en marzo. Quizá sí a partir de la segunda semana de abril cuando comencemos a ver los balances del primer trimestre. Pero por ahora se está preparando el terreno y ello obliga a devaluar expectativas.

P.: Sin embargo, han vuelto a aflorar las recomendaciones de las casas de Bolsa de poner en pie en el mercado.


G.G.:
Después de mucho tiempo. Es curioso que quienes no dudaban en lanzarse cuando el NASDAQ cotizaba en
4.000/5.000 puntos se hayan hecho olímpicamente a un lado cuando el mercado valía 2.200. Pero usted dice han tomado coraje; tímidamente están ensayando una mirada más favorable. Si no compran ellos, por lo menos están empujando a otros a comprar.

P.: ¿Es una recuperación sostenible? ¿O un rally breve, de patas cortas?


G.G.:
Estamos en un mercado bear, «bajista». O sea espere encontrarse con rallies que si bien suelen ser breves son poderosos. Pero que a la larga se quiebran ante la tendencia principal.

P.: Enero podría ser un buen ejemplo.


G.G.:
Es lo que tenía en mente. El NASDAQ trepó 27% luego de la sorpresiva baja de tasas que la Fed practicó el 3 de enero. No son migajas. Y la Fed volvió a recortar las tasas medio punto a fin de mes. Sin embargo, en febrero el mercado perdió todo el avance.

P.: Y un poco más. Terminó marcando un nuevo mínimo.


G.G.:
Cada despegue abortó. Para finalizar luego en un escalón más bajo. En 1999 el NASDAQ escaló 86%. Hasta el 10 de marzo del 2000, su ascenso agregó 25% adicional de suba. Hoy en día, sin embargo, todo ese avance se evaporó. Eso deja secuelas. No va a cambiar de un día para el otro.

P.: No basta con el soporte de una Fed amigable.


G.G.:
El mejor argumento para intentar una suba es la postura de la Fed. Pero es una dinámica que se agota en sí misma. Si el NASDAQ recupera el semblante, y se aleja el sentimiento de pisar un tembladeral, la Reserva Federal entonces puede tomar distancia de nuevo.Y si la Fed se retira, le quita el principal argumento a un rally. Se lleva la escalera.

P.: Hace falta que los negocios repunten. Mejores fundamentos en las compañías.


G.G.:
La economía mejoró, las empresas deberían comenzar a reflejar los primeros atisbos de una recuperación en sus negocios. Pero, sobre todo en el universo del NASDAQ, lo que las compañías transmiten es que las condiciones continúan empeorando.

P.: ¿No es extraño?

G.G.: Deduzco que la inversión está cayendo. Ya lo hizo el cuarto trimestre. Pues bien, mi impresión es que el retroceso ha proseguido en el primero. Es el consumidor quien sostiene a esta economía hoy por hoy. Cuanto más alejado de su órbita opere su negocio, cuando más dependa de ventas a corporaciones, me parece que se va a ver más perjudicado.

P.: ¿Cuánto puede estimular la Fed una reacción positiva de la inversión?


G.G.:
Si usted repara en el ritmo vertiginoso previo que llevaba la inversión, uno se ve tentado a pensar que la capacidad instalada excedente tiene que ser muy importante. El ritmo de los últimos cinco años no tiene parangón. Es verdad que la inversión se sesgó muchísimo hacia todo lo que fuera tecnología. Y que mucho de ello goza de un ciclo de vida muy corto. Se torna obsoleto con rapidez. Obliga a reemplazarlo. A volver a invertir. Pero contra la opinión de una recuperación rápida yo le aconsejaría guardar las expectativas de un repunte para el 2002.

P.: La Fed no puede facilitar el proceso.


G.G.:
Sin duda. Tenemos de nuevo una inyección muy potente de liquidez. Los bancos han vuelto a prestar tras pisar el freno en la segunda mitad del año pasado. El mercado de capitales también luce mejor que en noviembre y diciembre cuando se cerraron las puertas a nuevas emisiones. Se podrá refinanciar mejor. Terminar las obras con un grado maduro de avance. Pero las decisiones nuevas, las que usted puede tomar con libertad, pasan, hoy por hoy, más por el cierre de plantas y la reestructuración de personal que por la expansión de capacidad.

P.: Eso es lo que se escucha y lo que se lee todos los días.


G.G.:
En parte porque la Bolsa ha reajustado dramáticamente la tasa de descuento: hemos vuelto a cotizar más alto el pájaro en mano que los cien volando. En parte porque la brecha entre la rentabilidad prometida por la inversión y la que hoy se estima factible de obtener es enorme. Es un tema que las empresas tienen que digerir.

P.: Dice que los bancos han vuelto a prestar. Esa sí es una buena noticia.


G.G.:
Los bancos pisaron el freno abruptamente en agosto del año pasado. Los créditos a empresas, de crecer a un ritmo anualizado de 12%, pasaron a no crecer. De buenas a primeras. Los préstamos corporativos quedaron congelados en el nivel de agosto hasta fines de noviembre inclusive. Fue la respuesta a un salto brusco en los problemas de cobrabilidad. Hablamos en su momento del dolor de cabeza que estaba trayendo los préstamos sindicados.

P.: Esto se destrabó.

G.G.: La primera señal se percibió en diciembre. Pero el pulso se recobró con fuerza a partir de enero. Si usted analiza el crecimiento de enero arroja un ritmo superior a 17%. Y se ha calmado en las tres primeras semanas de febrero.

P.: Es un éxito de la Fed que no se puede mencionar.


G.G.:
La baja de tasas que propulsó la Fed tuvo éxito en evitar un creditcrunch. Un estrangulamiento crediticio. Como le decía antes, si quiere poner unas fichas en la Bolsa, no hay mejor argumento que el comportamiento expansivo de los agregados monetarios. La Base Monetaria, M2, M3 marchan a un ritmo de dos dígitos. Pero tenga en cuenta que a diferencia en 1998 cuando Rusia pateó el tablero, la economía ahora enfrenta un severo shock real. No un mero sacudón financiero de rápida resolución. Por sí sola la herramienta monetaria esta vez es mucho menos potente.

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