27 de marzo 2002 - 00:00

Diálogos en Wall Street

(El periodista dialoga con el economista jefe de uno de los principales bancos estadounidenses -personificado en Gordon Gekko, el protagonista de la película «Wall Street»- sobre el cambio brusco que se percibe en la economía de Estados Unidos que vuelve a crecer a tasas altas. Veamos.)

Diálogos en Wall Street
PERIODISTA: Nadie yerra este pronóstico. La Fed dejó las tasas sin cambios... Pero no será por mucho tiempo más.

Gordon Gekko:
Queda muy claro que el Comité de Mercado Abierto ha decidido dar vuelta la página... Eso no significa que la Fed deba comenzar a subir las tasas ya en la próxima reunión...

P.: Sin embargo, es el escenario que se vaticina...


G.G.:
De acuerdo. Es razonable. Pero no se apresure... Hay más de un mes y medio por delante y mucha agua por correr bajo el puente...

P.: La decisión fue unánime. ¿No le está diciendo nada?


G.G.:
Se votó 10 a 0 por cambiar el sesgo de política monetaria a neutral manteniendo el nivel de tasas de interés. Todo el mundo sintoniza la misma frecuencia, por lo visto, en cuanto a cerrar definitivamente este capítulo de recortes. No es una sorpresa. Pero hasta aquí llega la unanimidad. No va más allá necesariamente...

P.: «La economía se está expandiendo a un ritmo significativo.» No lo digo yo, lo subraya el comunicado de la Fed. ¿No es un mensaje muy potente como para pasar por alto?


G.G.:
Le doy toda la razón. Es una sentencia muy rotunda -y sin ambages-sobre todo cuando se compara con la retórica habitual de la Fed. Pero a su vez la afirmación descansa en forma muy nítida --por-que lo señala también el comunicado-en el comportamiento alcista de los inventarios. En concreto: de los inventarios de enero.

P.: Inventarios que han provocado una revolución en los pronósticos.


G.G.:
Usted lo ha dicho.

P.: Todas las predicciones se han desplazado hacia arriba. Se habla de una economía creciendo de nuevo por encima de 4% o 5%...


G.G.:
Existe una gran efervescencia basada en esta pieza de evidencia. Pero todavía consiste en un registro único. Individual.

P.: Sin embargo, la Fed -que suele obrar con abundancia de información a su disposición-no ha titubeado en dedicarle un párrafo...


G.G.:
No me parece mal.

P.: Y déjeme que lo corrija: la tendencia de fondo ha cambiado. La economía ha vuelto a crear empleos en forma neta...


G.G.:
No se discute. No hay dudas de que la economía se recupera, que la producción industrial ha salido de su letargo y que el aumento de empleos es más que promisorio si se contempla el avance simultáneo de la productividad. Pero digo que la Fed no apretará el gatillo antes de ver los inventarios de febrero. No tiene necesidad de apurarse tampoco. Los números de febrero son necesarios porque toda la suba de stocks que se registró el primer mes del año se produjo en el comercio minorista. El informe no es un bloque granítico como para apostar el rancho a que se ha producido un punto de inflexión...

P.: Pero los inventarios totales crecieron por primera vez en once meses...


G.G.:
Correcto, 0,2%. Los inventarios minoristas treparon 1,4% y establecieron la diferencia a favor. Los stocks acumulados en el comercio mayorista cayeron 0,2% mien-tras que los fabricantes redujeron sus existencias en 0,6%. Si la economía va a recomponer sus stocks en el primer trimestre probablemente lo que veamos en los dos meses que resta conocer sea un cuadro más homogéneo y compacto que en enero. Con inventarios en ascenso en las distintas etapas de producción y comercialización, y también con una tónica sostenida de ventas.

P.: ¿Qué tan bajos son los inventarios actuales como para poder pensar que su restablecimiento se convierta en un motor importante de aumento en la producción?


G.G.:
Muy bajos. Esa es, después de todo, la razón detrás de tanta excitación.

P.: ¿Existe alguna idea de números?


G.G.:
Seis por ciento inferiores a los que las empresas mantenían hace un año.

P.: Las ventas también son menores...


G.G.:
Pero han retrocedido menos de un tercio de lo que cayeron los inventarios.

P.: Eso es positivo...

G.G.: Piense en la relación entre stocks y ventas como en un resorte que, cuanto más baja, más se comprime y por ende más puede saltar si se recupera la demanda...

P.:Y allí reside la apuesta...

G.G.: La economía conserva inventarios iguales a 1,38 mes de ventas. El año pasado, a esta misma altura, el ratio era 1,44.

P.: El resorte está bastante tenso, ¿o no?


G.G.:
Más que en cualquier momento desde marzo de 2000.

P.: Si se revierte la tendencia, ¿qué impacto podría estimarse?


G.G.:
Mire, la liquidación de inventarios implicó una merma de producción neta en todo 2001 equivalente a poco más de un punto del PBI. En el cuarto trimestre del año pasado, inclusive, su contribución negativa totalizó más de dos puntos (anualizados) del PBI. Por supuesto, no toda la variación de stocks se cubre con ajustes en la producción nacional.

P.: Una parte se atiende con cargo a las importaciones.


G.G.: Correcto. O sea que con un dólar fuerte como el actual la Fed puede tomarse su tiempo antes de intervenir. La única deflación que persiste en Estados Unidos es, precisamente, la que proviene del comercio internacional.

P.: Los precios de importación están cayendo...


G.G.:
Ocho por ciento en los últimos doce meses. Y si se excluye el petróleo la caída alcanza a 5%. Por eso digo que la Fed no va a apurar el paso hasta no cerciorarse de que la recuperación económica esté bien encarrilada.

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