30 de mayo 2003 - 00:00

Diálogos en Wall Street

(El diálogo es con un operador de la Bolsa de Nueva York a quien, para no identificarlo, se lo llama Gordon Gekko en alusión al personaje que interpretara Michael Douglas en el film «Wall Street». El tema es si el Banco Central de Europa bajará las tasas en su próxima reunión. Un dato clave porque la revaluación del euro trae deflación y pone a muchos países cerca de la recesión.)

PERIODISTA: Los bancos centrales han recuperado protagonismo. No porque los precios estén subiendo muy de prisa. Sino, más bien, por todo lo contrario. Con el riesgo de deflación en la agenda, el calendario de junio marca reuniones en todos los bancos centrales de primer nivel ¿Qué cabe esperar?

Gordon Gekko: La mesa está servida para una nueva ronda de estímulo.


P.:
¿Quién romperá el fuego?

G.G.: El comité de política monetaria del Banco de Inglaterra se reúne el 4 y 5 de junio. Por su parte el Banco Central Europeo sesionará también el 5.


P.:
¿Marcha una rebaja de un cuarto de punto en ambas instituciones?

G.G.: Pienso que sí aunque son, por cierto, dos situaciones muy diferentes. El euro, como todos saben, está apreciándose a una velocidad inusitada pero, a su vez, la libra esterlina asiste a su mayor caída desde 1992.


P.:
Cuando George Soros acertó con su famosa apuesta en contra...

G.G.:Y la libra salió eyectada del sistema monetario europeo poco tiempo después de haber ingresado. Correcto.


P.:
La libra retrocede frente al euro pero ¿qué pasa en su relación con el dólar?

G.G.: Se valoriza. Cae menos que lo que cae el dólar... Ha quedado a mitad de camino entre el dólar y el euro.


P.:
Por eso piensa que el Banco de Inglaterra se jugará por la baja de tasas...

G.G.: No. Los directores del banco querrían una libra estable frente al euro. Se sentirían mucho más seguros para actuar. No lo digo yo; lo han asentado en las minutas de su última reunión...


P.:
Sin embargo, cree que las tasas terminarán bajando...

G.G.: Sí. Las minutas de mayo, por comenzar, muestran una votación muy reñida. Cinco miembros del comité estaban a favor de mantener las tasas pero cuatro apoyaban un recorte.


P.:
Piensa que el balance se modificó...

G.G.: El principal obstáculo -la burbuja del mercado inmobiliario- luce cada vez menos preocupante...


P.:
El Banco de Inglaterra teme que la reducción de tasas alimente la suba de precios de los inmuebles...

G.G.: No se olvide que a diferencia de Estados Unidos o del continente europeo, la mayoría de las hipotecas en Gran Bretaña son contratos a tasa variable. Un recorte de tasas opera como si todos los deudores obtuvieran una refinanciación automática...


P.:
Entiendo. ¿Y cuál es el pulso actual del mercado de la vivienda?

G.G.: Un año atrás los precios subían a un ritmo de 25% anual. Es claro que ya no quedan rastros de esa euforia. El informe de Hometrack -un relevamiento a escala nacional- señala que los precios se frenaron en marzo y cayeron 0,1% tanto en abril como en mayo. Esta evidencia es el mejor argumento a favor de la hipótesis de un recorte de tasas.


P.:
El Banco de Inglaterra puede tomar riesgos. No le falta munición. Tiene un cómodo «colchón» de tasas...

G.G.:Así es. La tasa repo se ubica en 3,75% anual hoy en día.


P.:
Tres veces la tasa de fed funds que fija la Reserva Federal...

G.G.: Y una tasa que todavía permanece positiva en términos reales a diferencia de lo que ocurre en EE.UU...


P.:
Vayamos al continente. Si uno sabe que la zona del euro hace seis meses que no crece y que su moneda ha trepado contra el dólar más de 25% en un año, no debería resultar azaroso pronosticar una reducción de tasas...

G.G.: Es el escenario más probable. Mire, en Inglaterra la inflación minorista todavía corre medio punto más de prisa que el «target» de política -uno entiende que pueda haber reticencia para actuar-. En la eurozona, la situación era similar, pero esa brecha ya se ha cerrado en abril.Apenas hay una décima de diferencia.


P.:
Cortesía de la apreciación del euro, supongo.

G.G.: Supone bien.

P.: Hay doce países en la zona del euro. Sus tasas de inflación pueden diferir sobremanera...

G.G.: De hecho es lo que ocurre. Si bien el promedio arroja una lectura de 2,1% en abril, la realidad es un espectro que contiene tanto una inflación de sólo 0,7% en Alemania como de 3,1% en España...


P.:
Me imagino que el Banco Central Europeo debe enfrentarse ante un dilema. No es fácil que a todos les calce el mismo talle de camisa...

G.G.: En otras circunstancias sí. No es el caso ahora. Los niveles nacionales son diversos, pero la tendencia a la baja es muy uniforme. Además si uno depura los indicadores -si uno toma una canasta de bienes industriales excluyendo energía- advierte que hace tres meses que su variación anual no supera 0,8%. Este ritmo es un tercio menor que el que llevaban a fines de 2002.

P.: Le cambio el interrogante sobre el BCE. ¿Por qué no habría de recortar las tasas entonces?

G.G.: Sólo para no mostrar condescendencia con el reclamo de los políticos.

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