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13 de julio 2022 - 00:00

Diálogos de Wall Street

¿Qué tan sólida o débil está la economía de EE.UU.? Los mercados le bajan el pulgar. Y Gordon Gekko nos introduce en el debate.

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Periodista: ¿Estamos en una recesión? ¿Es una estanflación? ¿O como sugiere la generosa creación de puestos de trabajo de junio, es la concurrencia habitual de crecimiento con alta inflación? Una inflación que todavía precisa rigor monetario y debe aplacarse…

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Gordon Gekko: La Fed ya contestó. Bostic, Bullard, Waller. Los tres nos dicen que nos vacunarán de nuevo con otra dosis de tres cuartos de punto.

P.: O sea, la economía no está mal y aguanta el trajín...

G.G.: Eso dicen. Amén de que la lucha contra la inflación es la prioridad.

P.: Si la economía se debilita pero la inflación no, las tasas subirán igual.

G.G.: Sí. Pero si lo dijeran y no lo creyesen abrirían el paraguas. Se puede abrazar la idea de reducir el calibre del aumento de tasas. Y no es el caso. La voluntad es subirlas fuerte y rápido antes que la economía necesite otro tipo de atención.

P.: Hay quien no comparte la moción. Esther George, de la Fed de Kansas City. Ir demasiado rápido entraña el peligro de ajustar más de lo que la economía puede soportar, dijo en voz bien alta.

G.G.: Ya votó en disidencia -y a favor de un incremento de solo medio punto- en junio. Teme los efectos de saltos abruptos, pero no es una objeción reciente -no refleja una preocupación específica por algo que haya visto en los últimos indicadores- ni parece tener mucha compañía. Nadie más ha dicho, hasta ahora, esta boca es mía.

P.: La suerte está echada...

G.G.: Así es. Más después de leer el informe de empleo. No es, por cierto, la radiografía de un moribundo.

P.: ¿Cómo se concilia con tanta otra data que sí revela un andar tambaleante? La propia Bolsa habilitó un mercado bear, y, en su jerga, anticipa una recesión.

G.G.: La economía plegó las alas. Hay sectores que lo sienten más y otros menos, pero hasta las presiones inflacionarias – que eran de lo más robustas – comienzan a amainar. En junio, claramente. Recién salió el informe NFIB de optimismo de las pequeñas compañías y se hundió al nivel más bajo desde 2013. Si mira el ratio precio a ganancias futuras de las acciones “small-caps” es 11,2; la mitad del que exhibían en la cresta del ciclo en 2020. Esa es la foto de la avanzada de la recesión, la imagen de la economía que ya está bajo el agua. Pero aun así todavía esas pymes contratan gente. ¿Qué quedará en pie después de otra inyección de tres cuartos de punto? Esa es la pregunta del millón.

P.: Dice Bullard que la gente confunde la desaceleración del crecimiento con una recesión.

G.G.: Es lógico, si es la misma ruta. Y el tránsito es muy veloz. No sólo la política monetaria va rápido. El PBI se redujo 1,6% en el primer trimestre pero las ventas finales crecieron 3%. No había problemas. El PBI volverá a contraerse en el segundo trimestre, pero ya la suerte de las ventas finales no es muy clara. Están pegando en el poste. El ingreso disponible cae desde que se lanzó el plan Biden de estímulo. El gasto se sostiene en base a la disposición de echar mano a los ahorros. Y en mayo vimos una retracción llamativa del consumo. Para peor, nos sobran inventarios. Y toca despedirse del boom de la vivienda. ¿Cruzamos la frontera entre la mera desaceleración y una recesión? Para evitar la recesión habría que salir en la próxima rotonda. Ese es el mensaje del informe de empleo, que es el último bastión de fortalezas, cuando uno se fija en la reducción de las horas promedio trabajadas por tercer mes consecutivo.

P.: Todo muy finito, a esta altura.

G.G.: La Fed preventiva de antaño se detendría en la banquina a revisar las coordenadas. La política monetaria tiene efectos rezagados y hay que calcular el efecto de la inercia. Powell no puede darse ese lujo. La inflación lo pasó de largo y su deber es alcanzarla. Y, por cierto, nada asegura que ello ocurra antes de la próxima rotonda.

P.: La curva de rendimientos finalmente se invirtió. La tasa de dos años cotiza por encima de 3% y la de diez, en 2,92%. Nos dice así que cruzamos el Rubicón. ¿Será que la Fed la toma en cuenta?

G.G.: La tasa de dos años cotiza en 3,04% porque la Fed no va a cambiar su hoja de ruta. Pero fed funds a fin de año rondará 3,50%. Es decir, el giro en U posterior también está en los cálculos. La esperanza que palidece es que se haga justo a tiempo para evitar la recesión.

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