Periodista: ¿Recesión, dónde? Las ventas minoristas crecieron 0,7% cuando se esperaba 0,4%. El consumidor está encendido. Las tasas escalan de vuelta a lo largo de toda la curva. La de 2 años amenaza 5%. La de 10 años quebró 4,20% y le apunta al máximo del ciclo, 4,30%. ¿Cambio de planes en la Fed? El banco central siempre dice que es datadependiente.
Gordon Gekko: Sí, pero no lo es de un único número. Le interesa la película completa. Y ya está más cómoda con el guión.
P.: Las ventas minoristas se dispararon en julio. Las cifras de mayo y junio se revisaron al alza. La estimación en tiempo real de la Fed de Atlanta crece cada semana. Pasó de 3,5% a 3,9% y a 4,1% para el tercer trimestre. Se proyecta a 5% con un consumo robusto. ¿No querrá calmarlo?
G.G.: Le gustaría verlo menos exaltado, seguro. Pero esto no se arregla con un garrotazo cada vez que surge un número muy vigoroso. Las ventas minoristas son particularmente volátiles y la política monetaria, no.
P.: ¿Sigue pensando que la Fed va a permanecer de brazos cruzados en su próxima reunión de septiembre?
G.G.: Tal cual. La inflación de junio y julio, muy alentadora en prácticamente todo el espectro de bienes y servicios, les concede a Powell y sus muchachos mayores grados de libertad que los que tenían a principios de año. Sobre todo, les proporciona tiempo. La inflación aterriza más rápido que la economía, pero la actividad, el gasto y el empleo también se desaceleran aunque a veces no lo parezca.
P.: La Bolsa ya no sube con las noticias de solidez de la economía. Las tasas que definen los mercados, cortas o largas, sí suben. Y bastante. ¿Qué es lo que no les gusta? ¿Es una señal de alerta incipiente?
G.G.: Los bonos, ya lo hemos hablado, sufren un problema de indigestión. Y la oferta crece a contramano. Para peor, el Tesoro está a punto de completar el cupo de colocación de letras de corto plazo y tendrá que sesgar la composición de la emisión de bonos hacia una mayor duración.
P.: ¿Y qué le pasa a la Bolsa?
G.G.: No le gusta la época del año. Mientras tanto, corrige suavemente el avance vibrante de los últimos meses. Hay menos liquidez por razones estacionales y por la fricción que vemos en el mercado de bonos, así que se mueve con cuidado. Está consolidando lo ganado. De momento, sin brusquedades. Ni Fitch ni Moody’s ni los balances le quitan el sueño.
P.: La semana próxima, la Fed organiza su conferencia anual de Jackson Hole. En muchas ocasiones, Jay Powell la utilizó como plataforma para anunciar cambios en la política monetaria. ¿Qué piensa que nos dirá?
G.G.: No puede cantar victoria, todavía. El aterrizaje suave está procediendo delante de nuestros ojos, pero hasta no detenerse en la estación terminal de la inflación de 2% sería imprudente. No es momento de cambiar de partitura. Hay que dejarla ser y que derrame todos sus resultados a pleno, incluyendo sus efectos rezagados. Supongo que Powell expondrá lo que está haciendo y por qué lo hace más que mostrarnos un enfoque nuevo. O fijar una nueva prioridad. Nos explicará el nuevo mundo.
P.: La lucha contra la inflación es la prioridad absoluta desde 2022.
G.G.: La Fed tiene un mandato dual, pero el pleno empleo se está cuidando solo, y muy bien.
P.: Janet Yellen, la secretaria del Tesoro, advirtió por las dificultades de China. Semana que pasa, semana que acumulamos más evidencia de enfriamiento allí. ¿Una recesión china nos podría empujar a una recesión global?
G.G.: Una recesión en China, como la que se perfila, no es una contracción. Es China creciendo a una tasa de 3%/4% anualizada con deflación de precios internos. O, mejor dicho, es esa amenaza en el horizonte y una batería de estímulos -como el recorte sorpresivo de tasa hoy- tratando de evitarlo. Sazonada con el estruendo de quiebras en el mercado inmobiliario.
P.: ¿Y eso cómo se digiere?
G.G.: Usted preguntaba si la Fed no debía subir sus tasas en septiembre. No lo preocupó demasiado. Pero es otra razón para que la Fed espacie sus intervenciones. El mundo evitó una recesión en 2022 con China encerrada por la tolerancia cero al covid. En su vecindario se va a notar. No obstante, Japón se expandió a un ritmo anualizado de 6% en el segundo trimestre. No la pasó tan mal, aunque sabemos que los dramas chinos se van a acentuar mucho antes de arreglarse.
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