Diálogos de Wall Street

¿Qué resolverá la FED al cabo de su reunión, Gordon Gekko? ¿No nos querrá deparar una sorpresa?

La Fed y las tasas, en la mirada del analista que se escuda bajo el seudónimo de Gordon Gekko.

La Fed y las tasas, en la mirada del analista que se escuda bajo el seudónimo de Gordon Gekko.

Periodista: Comenzó la reunión de la FED. Como nunca desde la pandemia, el banco central está dispuesto a recortar las tasas. Pero creemos saber que no será este miércoles sino en el mitin que le sigue, en septiembre. ¿Por qué dejar para el futuro lo que se puede hacer hoy? Powell y su gente, ¿no nos querrán dar una sorpresa?

Gordon Gekko: Para eso está la comunicación, la forward guidance, para que no haya sorpresas. Y la FED usó la comunicación con suma generosidad. No estamos leyendo su mente, sino sus dichos.

P.: Si quisiera subir las tasas este miércoles, nos avisaría.

G.G.: Tal cual.

P.: A menos que primero la FED fuera la propia sorprendida.

G.G.: De lo cual tenemos antecedentes. En 2022, cuando hubo que elevar las tasas a los saltos. Pero no es el caso. Hoy no existen urgencias.

P.: O cuando talló la crisis de la banca regional en marzo del año pasado.

G.G.: Bueno, pero en ese caso la FED no se salió del libreto. No es muy distinto de lo que ocurre ahora, pero con el signo cambiado. La inflación se calmó en abril. Pisó el freno desde mayo. El mercado laboral se desacelera, aunque crece a un ritmo saludable. Nada novedoso.

P.: Están todos los ingredientes para sacar a la baja de tasas de su estuche.

G.G.: Eso está claro. Aunque la FED, si espera a septiembre, como insinúa, tendrá el beneficio de leer el diario del lunes y del martes. Podrá examinar la información sensible de un par de meses más.

P.: Y prefiere tomar ese recaudo antes que definirse ahora. Lo podría lamentar, ¿o no?

G.G.: Siempre hay riesgos de que surjan imponderables.

P.: Basta con leer la pieza que escribió William Dudley para detectar una amenaza. Si se pone la mira en la tasa de desempleo no estamos lejos de un punto de inflexión, como dijo en su momento Mary Daly, que a diferencia de Dudley que ya no es funcionario, es la presidenta de la FED de San Francisco.

G.G.: El mensaje de dejar el recorte a septiembre pudiéndolo hacer hoy es que no hay un peligro inminente. Al contrario, estamos bien encaminados, no estamos cerca de ningún abismo, mucho menos de una recesión. Y por eso podemos esperar, analizar la información y actuar cuando sea pertinente. No pasa nada si se resuelve en septiembre y nos preparamos para entonces con mejores fundamentos. De paso, se remarca que tampoco la política, lo que diga Donald Trump, condiciona la decisión.

P.: No nos apuramos para que Trump no se moleste en septiembre, cuando la carrera electoral esté en su clímax.

G.G.: Así es. Por supuesto, la baja se puede gatillar ahora. Sin embargo, hacerlo y no haber avisado antes se tomaría como un signo de desesperación. Y no es el caso. De hecho, la baja se podría haber realizado el 1 de mayo y no hubiera sido una equivocación. Es más, las condiciones financieras -la Bolsa y las tasas largas- ya se relajaron hace tiempo.

P.: En otras palabras, los efectos esperables de una baja de tasas ya están operando antes de rebajarlas.

G.G.: No hay dudas. Y por eso tampoco existe prisa.

P.: El viernes se conocerá el informe laboral de julio. Si el desempleo aumenta, ¿no lamentará la FED haber pospuesto su decisión?

G.G.: Si aumenta el empleo, si crece la participación laboral, que es la película que estamos viendo, no habrá reproches. Que el mercado de trabajo se enfríe no es señal de alarma porque la plaza está recalentada. Es parte, más bien, del proceso de aterrizaje suave que la FED debe lograr.

P.: La curva de rendimientos se invirtió hace dos años. Típica señal de recesión en puerta. Y en la actualidad está a punto de volver a su pendiente normal. Esto es, tasas largas más altas que las cortas. ¿Qué nos está queriendo decir la curva del Tesoro? ¿Que los riesgos de una recesión se alejan? Dudley quería que la baja de tasas fuese este miércoles para responder a la suba sostenida del desempleo. O sea, ve un peligro de recesión. ¿En qué quedamos?

G.G.: Créase o no, los dos dicen lo mismo. La curva predice una recesión hace dos años. La regla de Sahm, que todavía no se cumplió, nos advierte que hay que tener cuidado. Que la curva se normalice no quita lo dicho. Usualmente ocurre cuando la FED baja las tasas de interés. Lo que muchas veces sucede porque la recesión se le viene encima.

P.: No parece ser el caso.

G.G.: No es el caso. Y la FED está dispuesta a bajar las tasas, sin prisa, por prevención, en septiembre, para que tampoco lo sea en un futuro cercano. El avance de la Bolsa, después de sus altibajos tras los balances poco satisfactorios de Tesla y Alphabet, confía en que así será. Es la señal que deja la rotación hacia los sectores rezagados -las compañías pequeñas y medianas- que son también los más vulnerables si nos sorprende una recesión.

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