Dilatan la suba en salarios y mandan a Moyano al Congreso

Economía

La baja del Impuesto a las Ganancias para los asalariados se encamina a ser resuelta por el Congreso. Hugo Moyano ya encargó a su asesor Héctor Recalde que redacte una modificación a ese tributo. No será Néstor Kirchner quien resuelva por decreto -en realidad, no está plenamente facultado para hacerlo-, sino que el gobierno demorará la decisión derivando el tema al Congreso.

Luego de la promesa de Néstor Kirchner de elevar el mínimo no imponible de Gananciascomo un recurso para mejorar el salario de bolsillo y amortiguar el reclamo de los gremios, Hugo Moyano se animó a dar un paso más: ahora diseña una reforma integral de ese impuesto.

El jefe de la CGT interrumpió el descanso de Héctor Recalde en la costa atlántica para pedirle que estudie una propuesta para, en marzo próximo, elevar al Congreso una iniciativa para retocar ese gravamen que para los gremios funciona como un «impuesto al trabajo».

Recalde es el arquitecto de un puñado de polémicas leyes laborales y, desde ayer, por indicación precisa de Moyano -el jefe de la CGT le trasmitió la premisa antes de visitar a Kirchner en la Casa Rosada-, trabaja en la iniciativa sobre Ganancias.

«A mí me cuesta pensar que el salario es ganancia», fundamenta Recalde su postura controvertida que el diputado orienta hacia «una mejora en la distribución del ingreso» que, dice, pretende Kirchner.

El abogado laboralista no definió todavía la forma, pero sí el fondo: la propuesta, aún en pregestación, apuntará a reducir el impacto que ese impuesto tiene sobre los sueldos de «los trabajadores en relación de dependencia y en los jubilados», explicó.

Un formato posible, según anticipó, es evitar que adicionales -como viáticos o plus para comedorque se incorporan a los sueldos no se computen a la hora de calcular el mínimo no imponible. O, incluso, tampoco computar el porcentaje que se suma por antigüedad.

Actualmente, el mínimo para trabajadores casadosy con dos hijos es de

3.200 pesos, mientras que para los solteros es de 2.400 pesos. La CGT pulsea, a partir de una oferta que le elevó el gobierno, para que esos pisos se eleven al menos 20%.

Cuando en 2006, el gobierno dispuso una suba, fijó una de 43% para los empleados en relación de dependencia con familia y de 31% para los solteros. Como mínimo, los gremios especulan que ahora la variación debería tener como piso 20%, pretensión que se eleva si la cifra depende del Congreso.

Es un detalle que hay que evaluar: como « superpoderes» recortados, Kirchner no podría repetir el show de marzo de 2006, cuando por decreto dispuso elevar los mínimos (ver nota aparte). Por eso, si el asunto se discute en las bancas,la variación podría ser mayor.

De producirse, el debate sobre los mínimos no imponibles podría ser paralelo a la reforma de Ganancias que comenzó a estudiar Recalde con sus asesores y que apuntará a descomprimir, explicó, la presión tributaria sobre los trabajadores en relación de dependencia.

Recalde citó algunos datos históricos: «Después del impuestazo de Machinea, la cosa se puso mucho más inequitativa para los trabajadores al cambiarse las alícuotas y bajarse el mínimo no imponible. Esto fue sentido por un núcleo de trabajadores-», señaló Recalde.

Un dato puntual: si el gobierno quisiera equiparar la presión tributaria con la última parte del gobierno de Menem, el mínimo debería elevarse a más de 3.100 pesos. Si, en tanto, quiere llevarse al nivel de comienzos de los 90, habría que subirlo a 5.100 pesos. Es decir: casi el doble que el actual, porque para un empleado soltero el mínimo es de 2.400 pesos.

Dejá tu comentario