Funcionarios del gobierno de Evo Morales reiteraron durante el fin de semana que pretenden subir entre 60% y 65% el precio del gas que exporta ese país a Brasil y la Argentina. Pero todavía no hay negociaciones concretas y se presume que habrá una adecuación gradual, mientras se negocia con las empresas y entre los estados.
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La intención es elevar a 5,5 dólares el precio para el millón de BTU (unidad térmica) que se vende a nuestro país, un valor que, según los funcionarios bolivianos, «es razonable, ya que oscila en una banda entre un precio solidario y uno internacional, que es de 12 dólares».
Analistas del tema, en cambio, creen que el precio del gas proveniente de Bolivia no puede ser superior al del combustible líquido sustituto puesto en el puerto de Buenos Aires: el fueloil, que actualmente cuesta alrededor de 4,50 dólares.
La negociación con las autoridades argentinas debía concluir el próximo lunes 15, pero el plazo se extendió de hecho debido a las medidas de nacionalización de hidrocarburos que tomó Bolivia, y que modificaron la agenda política.
La Argentina tiene contrato hasta fin de este año para adquirir hasta 7,7 millones de metros cúbicos de gas a un precio que actualmente es de 3,25 dólares pero que se ajusta según la evolución del precio internacional del petróleo.
Perspectivas
Los observadores creen que no habrá un cambio inmediato sobre este contrato que equivale a menos de 5% del volumen de gas que consume nuestro país en los días de mayor consumo del invierno. En medios oficiales se espera que Bolivia acuerde primero con Brasil que compra unos 30 millones de metros cúbicos diarios de gas de Bolivia.
No obstante, el gobierno de Morales podría resolver al revés y acordar primero con el Estado argentino, dado el malestar que la situación crea en Brasil, más comprometido por las fuertes inversiones de la estatal Petrobras en Bolivia y porque la industria de San Pablo depende del producto.
El ministro de Planificación del Desarrollo de Morales, Carlos Villegas, dijo que la Argentina y Bolivia deben «negociar» el precio y consideró que un posibleaumento «no tendrá efectosinflacionarios». No obstante, aseguró que «nosotros dijimos 5,50 dólares el millón de BTU, especialmente por el comportamiento del gas en el mercado internacional, y no nos podemos bajar sustantivamente de esa propuesta».
Por su parte, el viceministro de Hidrocarburos de Bolivia, Julio Gómez, ratificó que su país cumplirá con los compromisos de provisión de gas a la Argentina, pero también reiteró que habrá incrementos en los precios.
«Somos conscientes de que la matriz energética argentina está fundada en el gas y (que el país) necesita del gas boliviano, y somos fieles a nuestro compromiso. Nunca se han perjudicado las exportaciones y tampoco en esta etapa de grandes definiciones se lo hará», afirmó.
El problema para la Argentina es hacia futuro, porque requerirá ir aumentando las importaciones de gas hasta llegar a unos 20 millones de metros cúbicos diarios en 2008-2009. Esto exigiría negociar precio y volumen desde ahora, de modo que se encuentren inversores para desarrollar las reservas de gas y construir el Gasoducto del Nordeste.
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