31 de agosto 2007 - 00:00

Dólar quieto, vigilado, y público que sólo opera para el corto plazo

La reacción de los ahorristas en medio de la actual crisis apunta a dolarizar sus ahorros y mantenerlos depositados a muy corto plazo. El dólar cerró a $ 3,19. El gobierno sigue monitoreando a inversores y bancos que presionan y compran divisas a $ 3,21. Hace dos meses, el interrogante pasaba por cómo evitar que el dólar cayera a $ 2,90. Ahora, cómo hacer que no supere $ 3,20.

Dólar quieto, vigilado, y público que sólo opera para el corto plazo
El cortoplacismo se volvió más marcado en el sistema financiero en estas últimas semanas. Debido a la turbulencia de los mercados, los inversores optaron por escaparles a los plazos fijos y dejar sus depósitos a la vista. También se registra un fuerte incremento de las colocaciones en dólares, que subieron más de 7% en los últimos 30 días.

Con tasas de interés que apenas se ajustaron para los pequeños ahorristas y un dólar que saltó de $ 3,12 a $ 3,20, son pocos los que hoy están dispuestos a inmovilizar sus fondos a 30 días o más en moneda local. El peligro es, por un lado, que la inflación creciente reduzca de manera drástica el poder adquisitivo. Y, al mismo tiempo, que se genere una pérdida en dólares si es que el tipo de cambio sigue en ascenso.

En las últimas semanas se registraron los siguientes fenómenos:

  • Los plazos fijos del sector privado se estancaron, cuando venían creciendo a una tasa interanual de 20%. En cambio, aumentaron levemente (1,3% en los últimos 30 días) los depósitos a la vista (cuentas corrientes y cajas de ahorro) del mismo segmento. Se trata de recursos transaccionales que utilizan tanto el público como las empresas.

  • En el sector público se nota el fenómeno contrario. Esto es una fuerte disminución de las colocaciones a la vista de 18%, mientras que los plazos fijos aumentaron 3,8% en los últimos 30 días. Esto se debe a una ayuda que el Ministerio de Economía le dio a la entidad que preside Martín Redrado para el cumplimiento del programa monetario. La Tesorería sacó $ 3.000 millones que estaban en cuentas corrientes y los pasó a plazos fijos. De esta manera, consiguió una fuerte reducción del agregado monetario M2, que es el que debe cumplir el Central para estar dentro de las metas. El objetivo es llegar dentro del rango establecido para el 30 de setiembre. Sin la emisión de Lebac para absorber pesos y con la inyección de fondos a través de pases activos, el panorama venía complicado para la autoridad monetaria.

  • Los plazos fijos en dólares presentan un fuerte aumento superior a 7% en agosto. El nivel ya supera los u$s 6.400 millones, el más alto desde la pesificación de depósitos de 2002. Claro que el aumento cercano a u$s 450 millones de este mes está vinculado, al mismo tiempo, con el vencimiento de una cuota de capital de BODEN 2012 (fueron u$s 2.500 millones). Muchos inversores optaron por depositar los fondos en el sistema financiero, aunque la tasa en dólares no supera 1% anual. Muy pocos fondos se utilizaron, en realidad, para volver a comprar títulos en dólares, como había sucedido en los dos años anteriores.

    El estancamiento de los depósitos no preocupa por el momento a los banqueros. Ocurre que poseen una fuerte posición de liquidez y tienen recursos de sobra para continuar con la expansión del crédito. De hecho, los plazos fijos difícilmente se efectuaban a más de 60 días incluso en los mejores momentos del mercado, por lo que debían recurrir a otras fuentes para prestar a mediano plazo.
  • Dejá tu comentario

    Te puede interesar