Lo que se dice en las mesas

Economía

¡El sol del 22 viene asomando! ¿Pesce pondrá la tarasca por orden de Alberto? Pugliese y la "brecha" del corazón y el bolsillo. Embestida de la CNV desorienta a fondos e inversores. Diáspora de clientes.

Sin duda, el país enfrenta jornadas decisivas por venir. Y los ánimos siguen más al dente que nunca. No sólo en el mercado cambiario, tradicional epicentro del devenir criollo, sino en todo tipo de reunión virtual doméstica como foránea. Malhumor y desazón con una alta dosis de incertidumbre creciente por los posibles desenlaces y cómo estará el país, a nivel social y económico, una vez disipada la nube tóxica del Covid-19. Nada se parece a lo visto y vivido en los últimos 100 años. Pero hoy ya no se habla de los 70, se mira más a los 80. Lo que mata no es la humedad, es la brecha. Llueven recuerdos entre las mesas, por algunos sobrevivientes o a quienes les contaron, del final de Alfonsín, donde su ministro Pugliese acuño la célebre frase “les hablé con el corazón y me respondieron con el bolsillo” (luego que el dólar y los precios volaran -el dólar pasó de 14 a 60 australes en semanas-). Teniendo sólo al BCRA para financiar todo, el mercado se pregunta cómo será el día después. Nadie arriesga escenario hiperinflacionario, pero el temor a lo desconocido, con o sin arreglo de la deuda, ha congelado la toma de decisiones.

Lo único que parece que sigue funcionando son las aperturas de cuentas en el exterior. Mientras los que blanquearon con Macri siguen haciendo terapia, el resto busca refugio fuera de las fronteras del Mercosur. En todos los conference calls internacionales sobre la región, a la Argentina apenas le dedican unos cuantos minutos, toda la atención está en Brasil, México y Chile. De Argentina sólo destacan el atraso cambiario y su falta de margen para hacer política fiscal. A propósito, en una conference organizada por Continuum Economics (asesora a 600 bancos y fondos, entre ellos a varios acreedores de Argentina) señalaron que el atraso, que viene desde octubre de 2019, ubica el tipo de cambio real hoy un 40% por debajo del de mercado. O sea, un dólar de $95. El caso argentino fue presentado como “un nuevo virus, la misma vieja historia”. Lo único que podría evitar el default la próxima semana es que el Gobierno pague los u$s503 millones y pateé todo para adelante. El clima no está claro, pero hay muchos nubarrones sobre la convicción oficial de evitar el colapso. Lo que temen los privados es que se torne un loop entre restricciones y pandemia, un monstruo que se retroalimente y las decisiones económicas se radicalicen.

Al respecto, los que están que trinan son los fondos comunes de inversión, con todos los cambios y rumores. Y sobre todo, con la actitud de algunos directores de la CNV, que según reconoce el propio titular, tienen plena autonomía. Dicen que los cambios repentinos de regulación asustan a los inversores (especialmente a las personas físicas) e impactan en la confianza que paulatinamente se iba logrando recuperar a pesar del contexto negativo, por el solo objetivo de controlar el dólar MEP o el CCL como si los FCI fueran los culpables de la suba de estos tipos de cambio. La prueba está que a pesar de las medidas, o más bien, por ellas, el dólar MEP y CCL siguieron subiendo aún más fuerte. Lo explicaba un veterano a sus subalternos: la realidad es que un FCI por normativa de CNV quien suscribe sólo puede luego rescatar en la misma jurisdicción y moneda en que suscribió, con lo cual nadie que suscriba a un fondo en pesos va a rescatar dólares. Sí es cierto que muchos inversores buscaron fondos con activos dolarizados (bonos de empresas argentinas, soberanos o provinciales en dólares, también bonos de Brasil o Chile en dólares) que pudieran suscribir con pesos y esto generó más demanda de dólar MEP o CCL, pero esos inversores, el día que rescataran lo harían en pesos, con lo cual esos mismos fondos estarían obligados a vender esos dólares y comprar pesos para pagar los rescates, con lo cual una mayor demanda hoy se traduciría en mayor oferta el día que los clientes quisieran rescatar.

Pero con esto, lo único que logran es que el cliente rescate del fondo, se lleve los pesos y compre dólar MEP o CCL por su cuenta y se los lleve al colchón o al exterior. En una gestora contaron que sufrieron fuertes rescates de clientes que incluso habían traído su dinero del exterior atraídos por la ventaja de la alícuota de Bienes Personales de tener el dinero aquí. Ahora con estas medidas está claro que la repatriación va a ser un fracaso. Por otra parte, con estas medidas que pretenden cambiar en un día normas que vienen de años en muchos casos ponen a los FCI en una situación muy complicada en la cual si cumplen con la regulación, perjudican a los clientes ya que tienen que salir a vender de manera urgente títulos que no son muy liquidos en un mercado muy chico y donde muchas veces ese mercado está sólo compuesto por los FCI. Encima, se da la situación curiosa de que en medio de un canje los FCI se ven limitados a no tener más del 25% de bonos soberanos en dólares.

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