Dólar: a un año de las mayores restricciones cambiarias

Economía

Todo el equipo económico respira conforme con la decisión tomada el 15 de septiembre del 2020 por parte del Banco Central que maneja Miguel Pesce de restringir al máximo la posibilidad de acceder al dólar ahorro en 2020 y a repetirlo para este 2021.

Sabe el Gobierno que no se trata de un éxito notable, ni mucho menos un logro para hacer campaña política en tiempos de elecciones. Casi que no puede festejarse en público, al ser fruto de una medida impopular. Pero a un año de aplicarse las restricciones “hard” para el acceso del público a los dólares oficiales, se reconoce dentro del Poder Ejecutivo que se trató de una decisión inevitable y que le permitió en el largo plazo al oficialismo, llegar a las elecciones PASO de este mes y seguramente a las legislativas de noviembre, con una “pax cambiaria” indiscutible. Todo el equipo económico respira conforme con la decisión tomada el 15 de septiembre del 2020 por parte del Banco Central que maneja Miguel Pesce de restringir al máximo la posibilidad de acceder al dólar ahorro en 2020 y a repetirlo para este 2021.

Los números comparados son indiscutibles. En agosto de 2020, el BCRA tuvo que vender divisas por unos u$s750 millones; con una tendencia creciente de entre 100 y 150 millones mensuales. Si esa perfornance se hubiera profundizado desde septiembre del año pasado hacia delante, hacia fines del ejercicio anterior se hubieran perdido unos u$s1.000 millones mensuales; una cifra insostenible para unas reservas exhaustas y que hubiera derivado en una corrida cambiaria imposible de enfrentar para el Gobierno. Luego llegaron las liquidaciones sojeras del primer semestre de este año y después los DEG del Fondo Monetario Internacional (FMI), lo que cambió el panorama cambiario. Sin embargo, desde el Gobierno se hacen números, y se determina (con razón) que aún los tiempos de pensar en liberar las compras de divisas están lejos. Para esto, tal como señaló este diario, habrá que esperar tiempos más favorables para las reservas; lo que seguramente no ocurrirá en los próximos ejercicios.

La evolución de las compras de dólares por parte de los particulares tuvo durante este año de vigencia de las restricciones una evolución positiva, pero controlada. En septiembre 2020 se registraron u$s630 millones, para luego pasar a la siguiente progresión: u$s199 millones en octubre, u$s174 millones en noviembre, u$s157 millones en diciembre, u$s137 millones en enero de este año, u$s90 millones en febrero, u$s58 millones en marzo, u$s46 millones en abril, u$s50 millones en mayo, u$s75 millones en junio, u$s124 millones en julio y u$s122 millones en agosto. Hay que mencionar que en los últimos dos meses hubo algunos contribuyentes que pudieron reingresar en el registro permitido, lo que explica el alza.

Si se tiene en cuenta que el promedio anterior a septiembre 2020 era de una salida promedio de más de u$s700 millones, en un año el ahorro de reservas por esta vía fue de unos u$s600 millones mensuales. O, dicho de manera agregada, el BCRA evitó una salida de más de u$s7.000 millones, algo más de dos DEG. Igualmente esta situación no hubiera ocurrido. Antes las reservas se hubieran agotado, y el país se hubiera dirigido a un crash inevitable.

Hoy se considera que pese a lo irritable de las restricciones y las consecuencias inmediatas negativas sobre los mercados alternativos luego de su aplicación el 15 de septiembre el objetivo final se logró. Fue darle al Ministerio de Economía más tiempo para que se pudieran elaborar políticas monetarias y fiscales de estabilización del tipo de cambio, lo que la cartera de Martín Guzmán finalmente logró a base de negociaciones con los fondos de inversión que dejaron de presionar sobre el CCL y aceptaron la propuesta oficial de una salida ordenada en pesos; proceso que terminará de concretarse entre este mes y noviembre; cuando terminen de vencer los bonos dólar linked emitidos durante el macrismo.

En estos tiempos de plena campaña, la estabilidad cambiaria (midiendo el oficial), parecería darle la razón a los funcionarios que impulsaron hace un año estas restricciones. Sin embargo, no eran pocos los de dentro y fuera del Gobierno que anticipaban tormentas de todo tipo para la última parte de 2020 y el primer trimestre del 2021. Sin embargo la llegada de los dólares sojeros y los DEG cambiaron el panorama.

En silencio y sin estridencias, el “ala política” del Gobierno (dentro de la que milita Miguel Pesce) se reconoce a sí misma como la que tuvo razón en cuanto al freno a la sangría de reservas y a la demolición del dólar blue. Por lo bajo, y siempre sin reconocerlo en público, se habla del buen consejo que dio el propio Alberto Fernández en la turbulenta primer quincena de septiembre; donde, sin rodeos, le indicó a Guzmán que aceptara los consejos de los funcionarios públicos que mejor conocían los vericuetos complicados del mercado de divisas argentino. Y que sabían pegar donde más duele: la pérdida de dinero de los apostadores a la corrida cambiaria permanente.

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