(¡Está bien!, podríamos tener otro atentado, «Saddam» podría tomar Bagdad, etc., etc.). Sin embargo, y olvidando incluso los terribles datos sobre el empleo que se difundieron el viernes, ayer el Dow registró una suba de 0,87% para quedar en 9.586,29 puntos, mientras que el NASDAQ subía 1,63% quedando ambos indicadores a pocos puntos del máximo intradiario.
Mientras la mayor parte de los comentarios apuntaron a la levantada de pulgar que le hiciera la gente del CSFB a IBM, como el disparador del optimismo, lo cierto es que esto no alcanza para explicar qué es lo que está pasando. Para poner las cosas un poco más en perspectiva: tanto las acciones tecnológicas (con una suba de 11%) como las Blue Chips (con poco menos de 1%), quedaron por encima de donde estaban el 10 de setiembre de 2001.
Si en las próximas 48 horas el S&P 500 es capaz de remontar 4%, tendremos a los tres principales índices accionarios en valores similares a los de los atentados terroristas. Para lo que es la psicología de los inversores, este hecho es tal vez mucho más significativo que si el papel «tal» subió o el dato «por cuál» salió mejor que lo que se esperaba.
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