16 de noviembre 2000 - 00:00

Dudaba De la Rúa en firmar o no anoche el decreto previsional

Fernando de la Rúa demoró anoche hasta la exasperación la firma del demorado decreto de necesidad y urgencia que elimina la jubilación de reparto, modifica la edad de jubilación de las mujeres y la prestación básica universal (PBU) que el Estado se compromete a pagarle a los jubilados. Hasta casi llegada la medianoche, el Presidente analizó la posibilidad de cifrar esa reforma en un proyecto de ley, lo que casi aseguraría su desfiguración en el Congreso. Esa posibilidad ponía anoche un signo de interrogación sobre la continuidad de José Luis Machinea en el gabinete, ya que se especuló seriamente con que presionara con su renuncia ante la negativa de avanzar con un decreto.

Negativa

Desde el otro flanco, el Frepaso transmitió oficialmente al Presidente su negativa a apoyar la firma de un decreto, lo que incluyó el riesgo de que la Alianza se dividiera definitivamente, inclusive en el Congreso.

El dilema se seguía examinando hasta la medianoche por De la Rúa, el jefe de Gabinete Chrystian Colombo, la ministra de Trabajo Patricia Bullrich, el presidente del bloque de diputados de la Alianza Darío Alessandro, el de la bancada radical Horacio Pernasetti y un grupo de gobernadores de la Alianza que concurrieron a discutir la otra dificultad del día, la reticencia de los mandatarios peronistas a firmar el pacto fiscal.

Sin embargo hacia las 23, el secretario privado y vocero del Presidente, Ricardo Ostuni, aseguró a este diario que el tema de la reforma previsional no había sido siquiera analizado por el Presidente más allá de sus grandes líneas y que ni siquiera le había llegado un proyecto de decreto. Anoche, pasadas las 21, el presidente -que hoy se va a Panamá a una cumbre de mandatarios-recibió del secretario Legal y Técnico Virgilio Loiácono la versión final de la norma, que De la Rúa prometió leer en detalle antes de rubricarla.

Esa demora, en realidad, responde al conflicto que encierra el decreto que es reclamado por José Luis Machinea pero repudiado por el ala populista de la Alianza, especialmente los socios del Frepaso.

El ministro de Economía llegó, en una charla que mantuvo con el presidente y Colombo en la Casa de Gobierno, a condicionar la suerte del actual esquema económico a esa firma del decreto. En la vereda de enfrente, el jefe de la bancada oficialista de los diputados, el chachista Darío Alessandro llegó a hablar (aunque lo desmintió después de parlamentar con De la Rúa con Federico Storani de intermediario) de renunciar a esa función. Más drástica, la presidente de la comisión de Previsión Social María América González, anunció que renunciará a la banca que tiene por el Frepaso de la Capital Federal si De la Rúa firma el decreto.

En un diálogo radial que se reproduce en forma textual en Contratapa de este diario, González -abogada y columnista de temas previsionales por la TV-contó que en la última reunión que mantuvo en Olivos De la Rúa le prometió que no iba a firmar el decreto y que el proyecto iría al Congreso.

Ayer, al llegar de Ramallo donde presidió la inauguración de una planta industrial, De la Rúa le dijo a uno de sus secretarios: «No sé si lo firmo o no lo firmo. Voy a esperar a que me traigan el proyecto porque una cosa son las formulaciones generales y otra la letra chica».

Consultas

Apenas llegó a la Casa de Gobierno se embutió en un debate con Machinea y el jefe de Gabinete sobre si debía firmarlo o no. A esa reunión se agregaron Patricia Bullrich (que mantuvo un largo aparte a solas con el Presidente) y los diputados Rafael Pascual, Horacio Pernassetti y Darío Alessandro.

Desde el despacho presidencial los funcionarios y legisladores hicieron una ronda telefónica con el Congreso para alimentar la decisión de De la Rúa que anoche había entrado en una turbulenta zona de dudas.

La incertidumbre es tal que los dos técnicos encargados de la redacción del decreto, convocados frenéticamente en las últimas cuarenta y ocho horas para modificar los artículos más conflictivos, anoche desconocían cuál era la versión que estaba a la firma del presidente.

Al parecer finalmente sobrevivieron tres borradores. Uno de ellos plantea la eliminación de la PBU y el aumento de la edad de jubilación de la mujer. El segundo sólo deja sin efecto el aumento en la edad de retiro de la mujer. Mientras que un tercer borrador, plantea el aumento de la edad de retiro de las mujeres, pero en lugar de eliminar de lleno la PBU lo que se establece es un haber mínimo garantizado donde la PBU va decreciendo hasta anularse para los que tengan jubilaciones de más de 600 pesos. Como se garantiza un haber mínimo de 300 pesos, aquella persona que se jubile por ejemplo con 200 pesos, el Estado le cubre los 100 pesos para llegar a 300 pesos. Por ejemplo, se jubila con un haber de 350 pesos, el Estado le daría 150 pesos de PBU.

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