25 de mayo 2001 - 00:00

DURA ACUSACIÓN CONTRA COCA-COLA (25/05/2001)

El gobierno de Brasil está investigando una denuncia de espionaje industrial realizada por Pepsi Cola contra su rival, Coca-Cola, según informó ayer el diario «Correio Braziliense».

El matutino, citando fuentes oficiales, aseguró que, en caso de que los órganos antimonopolio de Brasil confirmen la denuncia, Coca-Cola podría ser sancionada con una multa de tres millones de dólares. Asimismo, la multinacional sería obligada a no negociar créditos con bancos brasileños y a abrir su sistema de distribución a los competidores.

Con su investigación, el gobierno intenta aclarar denuncias de hechos ocurridos en 1995, cuando Pepsi lanzó una campaña para aumentar su participación en el país. En aquella época, la embotelladora argentina BAESA adquirió la franquicia de Pepsi en Brasil. El periódico destaca que el publicitario Antonio Azambuja, un ex alto ejecutivo de la Coca-Cola, fue convocado en secreto por los órganos antimonopolio de los ministerios de Justicia y de Hacienda para actuar como testigo en el proceso contra Coca-Cola. Según Azambuja, para ponerle trabas al rival, Coca-Cola recurrió al espionaje y a un plan para convencer a más de 300 supermercados de la ciudad de San Pablo de que no comercializaran los productos de Baesa.

Azambuja, según el «Correio Braziliense», no sólo reveló grabaciones de diálogos de reuniones secretas de la dirección de Pepsi, supuestamente hechas en forma ilegal por un espía, sino también denunció a su ex empresa empleadora por competencia desleal y otras infracciones.

La consultora AC Nielsen estima que Coca-Cola tiene una participación de 81% en el mercado brasileño de bebidas gaseosas, que es de unos u$s 4.500 millones anuales. Cabe recordar que BAESA se lanzó a conquistar el mercado brasileño alentada por el éxito que venían registrando en el argentino. Lo que parecía una expansión audaz se convirtió en el Waterloo de la embotelladora, que perdió todos sus activos y entró en cesasión de pagos.

El año pasado Quilmes Industrial SA (QINSA) compró BAESA y con ella la franquicia para fabricar y distribuir en buena parte del país los productos Pepsi/SevenUp. Desde entonces encaró una agresiva política y fue adquiriendo las restantes franquiciadas de Pepsi en el país, habiéndose quedado hasta ahora con casi la totalidad de la producción y distribución en la Argentina. Pepsi, en tanto, nunca logró penetrar el tentador mercado brasileño.

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