15 de mayo 2002 - 00:00

Economistas: venta de bienes es complicada

La posibilidad de que los ahorristas puedan utilizar sus plazos fijos reprogramados para adquirir bienes del Estado fue tomada con cautela por los economistas, que si bien la avizoran como un instrumento pro confianza, creen que es de muy difícil instrumentación. Ante la falta de detalles sobre el tema, la mayoría de los especialistas señala que lo que se haría sería crear un fondo fiduciario con esos bienes y emitir los bonos contra esa garantía. Pero habría una limitación técnica: el monto de tales activos estatales sólo alcanzaría para cubrir un porcentaje muy chico de los $ 40.000 millones que hay en depósitos reprogramados. Las siguientes son las principales declaraciones de los economistas consultados por Ambito Financiero.

DANIEL ARTANA
(Economista jefe de FIEL)

Cualquier cosa o instrumento que se proponga para mejorar la garantía de los depósitos a los ahorristas me parece razonable después de esto terrible que se ha hecho. Pero hay que ser realista: el Estado no tiene tantas propiedades para garantizar estos depósitos. Son $ 40.000 millones de depósitos reprogramados, y además, hay que sumar el dinero en cuentas a la vista.

CARLOS PEREZ

(Director de Fundación Capital)

En principio, el no al plan BONEX es bueno. Y volver a un esquema de bonos opcional y dar la posibilidad de comprar nuevamente viviendas y autos o de crear algún fideicomiso y reforzar la garantía con inmuebles es bueno. Respaldar los ahorros con bienes del Estado sirve como instrumento de confianza, va en el sentido de mejorar la confianza de los ahorristas, pero es de muy difícil instrumentación. El no al plan BONEX genera un menú de opciones: BONEX voluntario, esperar al 1 de enero de 2003 para que te devuelvan los depósitos, o lo podés usar para comprar viviendas y autos o algún fideicomiso que pueda crear cada banco. Son más opciones, y estamos mejorando. Queda pendiente el dinero transaccional: es preferible a la actual incertidumbre que el Banco Central emita dinero de una vez, y fijar una pauta explícita de emisión.

JORGE CARRERAS

(Director del IEFFE)

Es una propuesta difícil de implementar, porque deberíamos tener una valuación actualizada de esos bienes. Pero, si se quiere, es la contrapartida de la deuda. No hay diferencia entre usar esos bienes para garantizar los depósitos o emitir bonos de deuda para esos depósitos. La cuestión de fondo sigue siendo la misma, y es en qué proporción todos los contribuyentes nos hacemos cargo de la insolvencia de los bancos y en qué proporción se hacen cargo los accionistas de los bancos. Armando un fideicomiso con los bienes residuales que tiene el Estado, nos estamos haciendo cargo de la deuda del gobierno los contribuyentes.

OSCAR LIBERMAN

(Director de Fundación Mercado)

El debate es bastante desatinado, porque estos movimientos entre stocks y flujos no se arreglan de esta forma. Hay que arreglar el problema de flujos que tiene la Argentina y no rematar los stocks. Acá nos dicen 'me saco de encima lo que le queda al Estado para equilibrar con remanentes de stocks problemas de flujo'. Pero, además, esta opción está en las antípodas de lo que el mismo Duhalde criticó siempre con las privatizaciones hechas por Menem. Pero esas privatizaciones eran para mejorar la eficiencia; en cambio, esto es para pagar la deuda. Como instrumento de confianza, no le veo utilidad. La crisis de confianza es grande, y la gente no le va a creer. Hoy la relación entre un bien del Estado y la confianza de la gente es nula.

DANTE SICA

(Economista jefe del CEB)

No veo la posibilidad de instrumentar esto. Lo que Duhalde está pensando es en alguna alternativa de crear un fondo fiduciario con bienes del Estado y emitir un título contra ese fondo. Este fondo paulatinamente iría liquidando los bienes y con eso se pagan los ahorros. Pero me parece que no hay bienes por ese monto y, además, debe haber trabas de tipo constitucional que hacen que tenga que salir una ley para autorizarlo. No creo que haya ese monto de dinero, son $ 40.000 millones los depósitos reprogramados. Es imposible pensarlo o bien que el Estado garantice un porcentaje nada más. Igual, no se puede pensar en esta propuesta como una solución global.

HECTOR PAGLIA

(Economista de Fundación Mediterránea)

Es una opción; habría que ver cómo se instrumenta para que no sea una situación discriminatoria en favor de un sector. Los bienes o inmuebles fiscales son propiedad del Estado nacional, o sea, de todos los argentinos. Y que esto no signifique ningún tipo de liberación de responsabilidades que les compete a los bancos. Acá, cualquier salida al tema del «corralito» debe estar en función de respetar en mayor medida los derechos de los ahorristas. Por eso, esto es simplemente un enunciado; habría que ver cuestiones de índole jurídica y cómo se piensa instrumentar. Reconstruir la confianza es una tarea titánica que compete a todos los argentinos.

MIGUEL BRAUN

(Director del CIPPEC)

El problema es que hay un desbalance en el sistema financiero, y con la pesificación asimétrica, les quedó un bache a los bancos. La pregunta es quién paga ese desbalance. Si lo pagan los depositantes o si lo pagan los contribuyentes con este fondo fiduciario. Lo que propuso Duhalde es que todos los contribuyentes paguen el desbalance del sistema financiero. Ahora hay que ver si alcanzan los bienes. Si mirás la cuenta de inversión del año 2000, que es el último dato que hay, el total de bienes de uso del Estado es de $ 16.487 millones. Ese sería el máximo total, donde el Estado se queda sin computadoras, sin nada. Pero, en tierras e inmuebles, son unos $ 6.500 millones a precios de 2000 que, a valor de mercado de hoy, es menor. No alcanza. Es una idea que se puede garantizar parcialmente. Además, no creo que estén pensando en vender la Casa Rosada y el Congreso. Por ahora, es una idea improvisada. Habría que pensarla bien. Porque no es algo gratuito que tiene el Estado.

MANUEL SOLANET

(Infupa)

La propuesta del Presidente es totalmente impracticable por varias razones. Primero, porque los bienes del Estado no alcanzan en valor a lo que hoy es acorralado, es bastante menos que eso. Es muy difícil saber cuánto valen los bienes del Estado porque nunca se han puesto en venta, no hay una valuación. Pero si se toma Campo de Mayo, que siempre se reputa como el bien del Estado más valioso, hoy su valor no sería más de 400 o 500 millones de dólares. Si se compara esto con depósitos por 12.500 millones de dólares, está bien lejos. Salvo que se computen los mares y cosas así, que nadie podría venderlas. No son fraccionables, no es practicable. Yo creo que el Presidente se confundió. Alguien habló de dar como garantía, como lo hizo Alemania entre las dos guerras, cuando emitió una nueva moneda para salir de su hiperinflación, y el Presidente se confundió y tomó esto como entregar bienes para los acorralados. Todo esto es una Torre de Babel. Ya a esta altura, como no hay solución, cada uno propone la suya, y esa solución nunca es satisfactoria y no se va a adelante.

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