José María Hidalgo, gerente general de Edesur, reiteró ayer que la empresa «está en zona de desabastecimiento», y ratificó que, de no concretarse las inversiones necesarias en el mantenimiento de las redes eléctricas, habrá apagones durante el verano. En declaraciones al diario español «El País», Hidalgo indicó que la compañía está «en rumbo de colisión» y va a «entrar en una zona de desabastecimiento potencial o efectivo».
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Sin embargo, se empeñó en aclarar que sus conceptos no los decía «en tono de amenaza, sino todo lo contrario: estamos pidiéndole al gobierno comprensión respecto de la durísima coyuntura por la que estamos atravesando».
Hidalgo aseguró que Edesur «lleva un retraso de cuatro años en sus inversiones» y calificó de «reacciones destempladas del gobierno, que están fuera de lugar en un momento en que se plantea que va a haber problemas y que se debe hacer algo».
•Llamada de atención
El empresario aclaró que la advertencia sobre posibles apagones es «una llamada de atención al gobierno sobre un hecho que tiene muchas probabilidades de que se produzca».
Hidalgo dijo al diario madrileño que «la falta de inversiones, en el caso de Edesur, llevó a la red de transporte nacional al límite de su capacidad: desde 1998 no hay ningún proyecto de inversión en generación de energía». Dijo también que la Argentina «debería incrementar su producción con 800 megavatios todos los años, lo que supone una inversión de 500 millones de dólares anuales».
El empresario también se quejó porque Edesur estuvo sometida a «durísimas presiones del gobierno de Eduardo Duhalde y ahora debe incorporar «acusaciones injustas» de la actual administración.
Sin embargo, Hidalgo comentó que Edesur tendrá «ingresos estimados en menos de 600 millones de pesos, con un resultado operativo positivo de 13 millones». Pero rápidamente agregó con dureza que «eso no es rentabilidad, con la pesificación han resultado unas tarifas ridículas de energía, pero las del aceite, la leche y los alimentos de la canasta básica de las franjas más pobres de la sociedad han aumentado al doble».
El ejecutivo agregó que «tal vez habría que adaptar algunas exigencias», porque -adujo-«tenemos las tarifas más baratas del mundo, pero en la Argentina los requerimientos de calidad son más elevados que en Europa». Por otra parte, apoyó la intención del gobierno de crear una tarifa social porque considera que «deben pagar más los grandes consumidores».
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