Estados Unidos y el Fondo Monetario (FMI) mantendrán una actitud de no injerencia en el tramo final de las negociaciones entre la Argentina y los tenedores de bonos, y sólo intervendrán para «pelear por la buena fe» de las tratativas, aseguró ayer el subsecretario del Tesoro, John Taylor, quien además volvió a destacar la necesidad de una «alta participación» de los bonistas en la operación.
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Mientras Taylor volvía a opinar acerca de la operación de canje que el gobierno argentino encara con sus acreedores privados, el ministro de Economía, Roberto Lavagna, ultimaba los detalles de la presentación definitiva del prospecto de los bonos que se realizará ante la Comisión de Valores de Estados Unidos entre hoy y el lunes. El titular del Palacio de Hacienda se dedicó, además, a preparar la gira (road show) que el equipo económico realizará a partir del 20 de noviembre por las principales plazas financieras del mundo. (Ver nota vinculada)
«Estados Unidos y el FMI no están en el medio de las negociaciones», dijo ayer en Washington el subsecretario del Tesoro estadounidense, John Taylor, y consideró que ése «es el mejor lugar», aunque agregó que la administración de George Bush espera que el tema «se resuelva pronto». Taylor sostuvo que sólo intervendrá para «pelear por la buena fe» de las tratativas y que no opinará sobre «si una parte debería dar más o la otra debería dar menos». No obstante, advirtió que «la Argentina no va a poder seguir creciendo si no resuelve estos problemas fundamentales». El funcionario también apuntó que «una alta participación (de los bonistas en el canje) es una meta importante que hemos señalado en muchas oportunidades», y especificó que esa relevancia es «para el futuro de la Argentina y de todos los mercados emergentes».
• Temor
Esa referencia de Taylor al resto de los países pobres endeudados está en línea con el temor de los principales centros financieros internacionales de que el caso argentino marque un precedente para los gobiernos que aún no dejaron de pagar sus deudas, pero que podrían hacerlo para aliviar la carga que significan para sus arcas públicas. «Se habla mucho del contagio, pero hay una caída importante en ese tipo de efectos negativos. Si se mira el default argentino, no se percibe nada de eso», descartó el funcionario estadounidense.