El Mundial 2026 no solo moviliza audiencias y emociones. También puede convertirse en un motor para el consumo. Así lo refleja un estudio en 36 países, que muestra que los fanáticos del torneo presentan una intención de gasto significativamente superior a la del consumidor promedio en múltiples categorías.
En Argentina, el fenómeno adquiere una dimensión especial. El 42% de los adultos con acceso a internet afirma seguir el Mundial, una proporción que ubica al país entre los tres mercados con mayor cantidad de fanáticos a nivel global, solo por detrás de Sudáfrica y Brasil, ambos con el 44%.
Los datos surgen del informe "TGI Global Quick View 2026", realizado por Ibope, que analiza el perfil socioeconómico, los intereses y los planes de consumo de quienes siguen el torneo en distintos mercados.
Argentina, entre los países más futboleros del mundo
El estudio muestra que el interés por el Mundial en Argentina duplica ampliamente el promedio global, que se ubica en 24% de los adultos conectados. Incluso supera por amplio margen a Estados Unidos, uno de los países anfitriones del certamen, donde apenas el 10% de los adultos conectados declara seguir la competencia.
Para Ibope, el peso cultural del fútbol explica buena parte de esta diferencia. Sin embargo, el informe también destaca que el Mundial genera interés en segmentos cada vez más amplios de la población.
Uno de los datos más llamativos es el crecimiento del interés femenino. En Argentina, el 34% de las mujeres conectadas sigue el Mundial, una de las cifras más altas entre todos los mercados relevados y superior incluso al promedio global de hombres aficionados al torneo, que alcanza el 31%.
Los fanáticos del Mundial tienen mayor intención de gasto
Más allá de la pasión deportiva, el informe identifica una característica común entre los seguidores del torneo: una mayor predisposición al consumo.
Según los datos relevados, el 43% de los fanáticos del Mundial planea gastar dinero en vacaciones en el exterior durante los próximos doce meses, frente al 31% del promedio de los adultos conectados.
Además:
- El 33% proyecta realizar reformas o ampliaciones en el hogar, frente al 26% del promedio.
- El 30% tiene intención de comprar un automóvil nuevo, contra el 24% del resto de los consumidores.
- El 29% prevé invertir en fondos comunes, acciones o participaciones, frente al 22% de la media general.
Para los analistas, estas diferencias convierten al Mundial en un indicador relevante para anticipar tendencias de consumo más allá de los productos tradicionalmente asociados al fútbol.
Tecnología, finanzas y autos entre los principales intereses
El perfil de los fanáticos también muestra una fuerte afinidad con sectores vinculados al consumo de mayor valor agregado.
Entre quienes siguen el Mundial:
- El 58% manifiesta interés por la tecnología, frente al 38% del promedio.
- El 47% se interesa por finanzas y economía, frente al 31% del total.
- El 29% declara interés por el sector automotor, mientras que en la población general esa cifra es del 19%.
Según el informe, esta combinación ayuda a explicar por qué los seguidores del torneo suelen presentar una mayor intención de gasto en diferentes categorías.
Lionel Messi Mundial 2026
Los consumidores argentinos superan a los de EEUU, según Ibope
@afaselección
La investigación también detectó diferencias importantes dentro del público femenino que sigue la competencia.
Entre las mujeres fanáticas del Mundial:
- El 73% muestra interés por alimentación.
- El 66% se interesa por música.
- El 66% sigue temas vinculados con moda y belleza.
- El 64% presta atención a salud y fitness.
- El 62% manifiesta interés por viajes y vacaciones.
Para las marcas, estos datos reflejan que el Mundial ya no representa únicamente una oportunidad para anunciantes vinculados al deporte, sino también para sectores como turismo, consumo masivo, tecnología, finanzas, automotriz, salud y entretenimiento.
El informe concluye que el Mundial funciona como mucho más que un evento deportivo. En países como Argentina, donde cuatro de cada diez adultos conectados siguen el torneo, la competencia también se convierte en un fenómeno económico capaz de influir sobre decisiones de consumo, inversión y gasto durante los meses posteriores al campeonato.