Un rápido visaje por mercados de la región -y algunos de otras zonas- puede que contenga un elemento discutible como argumento, pero muchas veces efectivo como detonante. Y se trata de un supuesto «atraso» del índice Merval respecto de las restantes Bolsas.
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En tal caso, «atraso» (y mejor encomillarlo) que puede responder a haber sido dejado de lado de manera inusitada por las carteras que se mueven en el gran tablero del mundo, o bien porque se lo considere un índice que refleja problemas varios del país que representa.
Lo cierto es que hace poco tiempo apareció un fuerte derrape regional, involucrando lo argentino y lo brasileño, pero el segundo de ellos alcanzó a tener un repunte de importancia.
Y hoy, involucrando también al Dow, se observa que el Merval se quedó bien atrás en el año, apenas en torno de 8 por ciento, cuando ya el Bovespa está en niveles del doble, el IPSA chileno en torno de 20 por ciento y el MEXBOL -lo mejor- rozando 30 por ciento en el ejercicio.
Señales
Inclusive el Dow Jones se colocó bien por encima, siendo que cada punto de ellos posee un valor agregado muy superior, y se está enfrentando un nuevo período de octubre como para estar atentos a esa condición.
No hubo demasiado para rescatar de la semana anterior, salvo que se pudo repuntar algo más de 1%, aunque en tibias señales de poder ingresar a un ritmo mejorado de órdenes. Variable que debería nutrirse mucho más de lo que provenga del exterior, para luego imitarse, en atención a la extrema parquedad que denotan los capitales locales.
Mientras baja el riesgo-país, se entonan más los bonos, la opresión sobre las empresas es la otra cara de la moneda.
A todas luces que se generan motivos de preocupación, en vez de atractivos, y el capital ha preferido mirar a otros, menos agresivos. Puede ser una causa, entre varias otras. Pero, la Bolsa se ofrece.
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